Sinopsis Estratigráfica de la Mesopotamia

Generalidades

La descripción geológica de una región se inicia en la identificación de los componentes rocosos o formaciones sedimentarias que la integran. Para ello es conveniente hacer el relato, siguiendo un esquema clásico, a partir de aquellas unidades más antiguas para llegar al final a las más modernas. Es obvio, como ya se mencionó anteriormente, que el volumen de información editada e inédita que hay sobre la Mesopotamia no solo es abundante sino también tiene el desarrollo de conceptos, a veces contradictorios, acerca del significado de las unidades estratigráficas que componen la columna geológica regional.

No está demás insistir que para conocer la geología mesopotámica es necesario ahondar en el conocimiento de lo que ocurre en los territorios lindantes de Paraguay, Brasil y, fundamentalmente, de Uruguay. Ello es porque los terrenos que allí afloran y constituyen el subsuelo de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones; y forman parte de la evolución geológica del área más estable del continente sudamericano como es la acá descripta y que fue parte constitutiva del gran continente de Gondwana desde tiempos proterozoicos.

Es por ello que lo primero que pondremos a la vista es el cuadro estratigráfico regional en el cual se indican las formaciones geológicas de subsuelo y aflorantes en la Mesopotamia como asimismo su correlación en el marco regional.

Proterozoico

Generalidades

El término Eón Proterozoico (Protero= primitiva; zooico= organismos, o sea época de los organismos primitivos) se utiliza para definir el espacio del tiempo geológico que va entre los 2.500 y 542 millones de años correspondiendo con aquel en que la vida comienza a diversificarse en los mares a partir de organismos de estructura primitiva, unicelular, hasta aquellos multicelulares que no disponían de elementos esqueletales y que caracterizaron al Período Ediacarano ( Entre 630 y 542 millones de años).

Durante este tiempo se verificaron acontecimientos tales como el desarrollo de corrientes marinas desde zonas polares a ecuatoriales, grandes depósitos de carbonatos en las plataformas continentales donde comenzó a prosperar la vida y también procesos de englazamiento que en algún tiempo prácticamente llegaron a cubrir el planeta. Esto ocurrió especialmente hacia fines del Proterozoico durante el llamado Período Cryogeniano cuya duración estuvo entre los 850 y 650 millones de años.

Distribución

Si bien en sentido estricto la isla de Martín García no forma parte de la Mesopotamia, vale la pena referirse a ella en cuanto representa un punto de interés vinculado con la evolución geológica del estuario del Río de La Plata, especialmente con lo ocurrido en el sur de la provincia de Entre Ríos durante el Cuaternario.

Sin perjuicio de ello vale la pena destacar que la isla tiene una superficie aproximada de 168 hectáreas y su altura máxima es del orden de 25 metros sobre el nivel del río. Allí afloran principalmente anfibolitas a las que acompañan gneises, piroxenitas y esquistos parcialmente inyectados por filones graníticos. Estas rocas metamórficas forman parte de dos ciclos metamórfico-deformativos: uno ocurrido entre 2.085-2050 Ma. y otro entre 1.870-1.600. Dalla Salda (1981) denomina a estas rocas con el nombre de Complejo Martín García.

Las rocas ígneo-metamórficas precedentemente señaladas deben relacionarse con aquellas que en el oeste de Uruguay forman parte del denominado "Terreno Piedra Alta" o también "Dominio Occidental” cuya antigüedad es referida al Proterozoico inferior (Bossi et al. 1993). Estas no solo afloran en el sudoeste uruguayo integrando los cinturones "San José ", "Andresito" y el "Bloque la Florida" cuyas rocas forman parte de los afloramientos de Martín García y de la región de Carmelo y también fueron detectadas en perforaciones profundas en Salto (filitas) y San Jacinto (gneises), (Padula, 1972, Bossi et al 1998 ). Dataciones radimétricas hechas sobre estas rocas indican que su consolidación ocurrió entre 1.900 y 2.200 M.a. ( Bossi et al, 1998; Preciozzi et al, 1999, Peel y Preciozzi, 2006, Masquelín, 2006).

Paleozoico

Generalidades

La Era Paleozoica (Paleo= antiguo; zooica =organismo; o sea Era de los organismos antiguos) incluye el lapso de tiempo que va desde los 542 y 251 millones de años. En la bibliografía antigua se pensaba que fue el momento en el que los organismos aparecieron en el planeta debido al abundante registro que dejaron impreso, como fósiles, en las rocas sedimentarias. Los posteriores estudios comprobaron que la vida había comenzado mucho antes y que la abundancia de registros a partir del Paleozoico se debió a varios motivos como ser a que gran parte de ellos logró estructuras esqueletales y haber ocupado todos los ambientes marinos y continentales. A la Era Paleozoica se la subdivide en los períodos o sistemas: Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico.

Figura 26: Sección estratigráfica Gualeguachú –Concordia con indicación del subsuelo basado en datos de perforaciones.
Posición del Horst Colón-Concepción del Uruguay. Cruces: rocas graníticas; V basalto de Formación Serra Peral. (Según Pesce 2000).

Figura 27: Mapa geológico de la Mesopotamia
(Basado en mapa geológico de Argentina del SEGEMAR y modificaciones propias)

En los períodos más antiguos el registro fósil más abundante está vinculado con sedimentos de origen marino, principalmente invertebrados. El registro de los primitivos vertebrados se inicia en el período Ordovícico, como asimismo de las formas más primitivas de vegetales continentales. En el Devónico, y principalmente en el Carbonífero, se expandió rápidamente la flora continental facilitando la aparición de numerosos organismos (vertebrados, insectos, etc) que ocuparon la totalidad de los espacios disponibles tanto en superficie como en el aire.
Por otra parte el fraccionamiento de los supercontinentes proterozoicos (Rodinia y Panotia) permitieron un nuevo agrupamiento de Sudamérica con África, Antártida, Australia/Nueva Zelanda e India en otro que se conoce con el nombre de Gondwana cuyas características geológicas y relaciones de flora y fauna se mantienen desde el Paleozoico hasta la Era Cenozoica. La ruptura de este supercontinente tuvo inicios en el período Jurásico con la separación de India y África de Sudamérica y culmina en el Terciario inferior cuando se rompe la conexión que esta última tenía con Antártida y Australia.

Las secuencia sedimentaria más antigua

Hasta el presente hay escasa evidencia directa sobre la presencia de rocas paleozoicas en la Mesopotamia, aunque se sabe de su existencia teniendo en cuenta datos de la geología regional y resultados de exploración de subsuelo con métodos geofísicos.

Esta surge de tareas de exploración que se llevaron a cabo en la década del 1960 por parte de geólogos de YPF quienes sumaron al conocimiento la información resultante del estudio de testigos de varias perforaciones profundas llevadas a cabo en Pampasia y en la provincia de Entre Ríos, como asimismo los resultados que se obtuvieron de líneas sísmicas que pusieron de manifiesto que en el subsuelo mesopotámico existe una importante sección estratigráfica de edad paleozoica.

Estudios posteriores, también realizados por empresas petroleras destacan la posibilidad que los espesores sedimentarios totales (Eopaleozoico/Mesozoico) en la región pueden variar entre 2000 y 4500 metros en el centro y oeste de Entre Ríos (Pezzi y Mozetic, 1989)

Compaginando estos datos con los que ofrece la geología de superficie en Paraguay, Brasil y Uruguay ha podido reconstruirse el marco estructural profundo de toda la región. Así por ejemplo se delineó la posible extensión del llamado "Arco de Asunción", de rocas del Paleozoico inferior, en el subsuelo de la provincia de Corrientes como también aquellos elementos de igual o mayor antigüedad que sirvieron para delimitar la extensión de la llamada "Cuenca de Paraná" o "Cuenca Chaco Paranense" a partir del Paleozoico superior.

Se destaca que ya Padula y Mingramm (1968, 1972, 1979) han señalado que el sustrato más antiguo del ámbito mesopotámico estuvo dado, al este, por el basamento precámbrico de Uruguay; al sur por el llamado "umbral de Martín García", mientras que en el norte participaba de éste el llamado "Arco de Asunción". Fuera de la región, en el área pampásica , se habría ubicado el "Alto de Charata", "Dorsal de Charata" o " Ramal Cordobés Oriental-Charata". De alguna manera estos altos estructurales profundos sirvieron para delimitar, en parte, la antigua extensión de la cuenca Chaco-paranense.

Es posible que con posterioridad a los movimientos del Ordovícico superior-Silúrico inferior (Oclóyicos) haya existido una homogeneización de cuenca entre la región sur de Brasil y el área pampásica de Argentina dando lugar a la depositación de la Formación Furnas caracterizada por ser una secuencia siliciclástica de plataforma con afloramientos que tienen fósiles comunes entre Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay (Aceñolaza en Aceñolaza y Baldis, 1987; Aceñolaza y Ciguel, 1987).

Figura 28: Esquema paleogeográfico con indicación de cuenca eopaleozoica de Pampasia y su penetración en el subsuelo de la Mesopotamia.
Los valores que acompañan las curvas corresponden a espesor sedimentario (isopacas); según Padula (1969)

Figura29: Esquema paleogeográfico con indicación cuencas Meso-Neopaleozoicas y
señalando curvas de igual espesor sedimentario (isopacas), según Padula (1969) modificado.

Sobre ésta, en territorio brasileño aledaño a Misiones, se depositaron los sedimentos marinos arenosos y arcillosos, parcialmente bituminosos, de la Formación Ponta Grossa cuya extensión hacia el oeste y por debajo del basalto en Misiones aún no se conoce. Asimismo, y teniendo en cuenta afloramientos paraguayos que constituyen la extensión occidental de la cuenca se estima que los componentes de ambas formaciones, Furnas y Ponta Grossa, constituyen parte del subsuelo misionero (França et al, 1998)

Teniendo en consideración datos como los mencionados y los resultantes de trabajos hechos en Paraguay (Harrington, 1950; Putzer, 1962) hay autores que, como Zalan et al (1990) infieren que por debajo de la cobertura del basalto mesozoico existe una espesa columna sedimentaria que involucra todo el Paleozoico.

En esa idea Fernández Garrasino (1996) sostiene como posible que la cuenca de Paraná en el noreste de Misiones desarrolle una columna estratigráfica paleozoica de unos 3.000 metros de espesor, que disminuiría al sudoeste donde estos valores serían de alrededor de 2.100 metros de potencia. Esta columna involucraría no sólo el basamento Siluro-devónico compuesto por las formaciones Furnas y Punta Grossa; sino también rocas de las neopaleozoicas que afloran en territorio brasileño (formaciones Río Bonito, Palermo, Iratí, Serra Alta, Teresinha y Rio do Rasto) y sus equivalentes paraguayas ( Cabacuá, Tapytá, Tacuarí, y San Miguel).

Lo precedentemente reseñado, como se dijo, es fruto de datos indirectos que abren posibilidades a futuros proyectos exploratorios, máxime teniendo en cuenta que las secuencias prebasálticas, como la Formación Iratí del Pérmico (Tartariano) en el Estado de Sao Paulo (Brasil) han registrado niveles con presencia de hidrocarburos.

Esta unidad es portadora de arcilitas bituminosas que contienen algo más del 23 wt % de carbono orgánico ( França et al, 1998).

Solo la perforación hecha en la zona de El Pueblito, departamento Nogoyá (Entre Ríos) por YPF, hace algo más de 50 años, permitió conocer que por debajo del basalto de Serra Geral y las areniscas de Botucatú (= Formación Tacuarembó) existe una sección siliciclástica intercalada con diabasas que puede correlacionarse con estratos neopaleozoicos de Uruguay y de la Pampasia. Son dos niveles uno de areniscas micáceas muy finas ubicadas entre 2.050- 2.020 mbbp. y otro entre 1.940-1.860 mbbp de limolitas carbonáticas, finamente bandeadas y de color grisáceo que, para Fernández Garrasino (1990), podrían equipararse con las Formaciones Melo y Yaguarí de Uruguay.

Ahora bien si se consideran los datos de exploración geofísica y perforaciones profundas desarrollados en el oeste de Uruguay se observa que las isopacas (representan espesores) de las formaciones neopaleozoicas (San Gregorio, Tres Islas, Melo y Yaguarí) penetran en territorio mesopotámico (Entre Ríos y sur de Corrientes) (Ferrando y Montaña, 1988). Ello implicaría la posibilidad de la existencia de una importante columna estratigráfica paleozoica en la franja de terreno entre la perforación de Nogoyá y el sur de la "meseta" de Mercedes.

Deben también tenerse en cuenta los resultados de perforaciones profundas hechas por YPF en las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero y el Chaco que reconocieron la posible continuidad de las unidades neopaleozoicas del subsuelo pampásico al mesopotámico. En ese sentido Padula y Mingramm (1968, 1969) marcan la continuidad de la Formación Sachayoj (Carbonífero superior) en el oeste de Entre Ríos hasta el pozo Nogoyá 1.En cambio interpretan que la Formación Charata (Carbonífero-Pérmico), que se le sobrepone debería tener una representación geográfica mayor, engranando con las rocas de las formaciones Tres Islas y San Gregorio de Uruguay.

En el mismo marco de distribución regional hay que tener en cuenta que la Formación Chacabuco cuya relación regional podría darse con la Formación Yaguarí de Uruguay (Padula y Mingramm, 1968,1969) Se destaca que esta secuencia neopaleozoica del subsuelo está representado por arcilitas de color castaño oscuro y grisáceas en la base (Sachayoj) , hacia arriba por sedimentos glaciales y fluvioglaciales de grano fino e intercalaciones de tillitas (Charata) y arcillas grises y limolitas bituminosas post-glaciales (Chacabuco).

Mesozoico

Generalidades

En la escala del tiempo geológico el Mesozoico está integrado, de más antiguo a más joven, por los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico. El inicio de esta Era ocurre en la base del Triásico, hace 251 millones de años y finaliza en el techo hace 65 millones de años.

En general fue un momento del tiempo donde las condiciones climáticas planetarias fueron relativamente cálidas con mares de plataforma donde fue importante la depositación de bancos de carbonatos. En lo que respecta a la fauna fósil se destaca que en los mares hubo abundancia de amonites, moluscos de conchillas normalmente espiraladas, y en los continentes dominaron en cantidad y variedad de especies, los dinosaurios. También, entre los grupos que comenzaron a tener presencia en esta Era están los mamíferos y particularmente las aves.

La flora que se desarrolló en los continentes, en los primeros tiempos tuvieron mayor presencia las Pteridospermas, mientras que hacia el final de esta Era aparecieron las plantas con flores o Fanerógamas.

Otro detalle importante radica en que es la época en que se inicia la disgregación del antiguo continente Gondwana. El movimiento de las placas de la corteza terrestre implicó que Sudamérica comienza a separarse de Africa y Antártida y a generarse el Océano Atlántico entre ambos continentes. También a que en el borde occidental de Sudamérica se conformaran las cuencas marinas que albergaron los sedimentos que hacia el final del Cretácico dieron lugar a la cordillera andina.

Durante la Era Mesozoica la Pampasia y Mesopotamia acumularon sedimentos continentales y eruptivas basálticas que señalan los momentos de fracturación continental que ocurría contemporáneamente con la formación del Océano Atlántico. Muchas de las rocas resultantes tienen expresión de superficie en Misiones y partes de Corrientes; mientras que el resto sólo ha sido localizada mediante perforaciones o determinada por estudios geofísicos llevados a cabo con motivos de exploración petrolera o hidrogeológica.

Las rocas Triásico-jurásicas pre-basálticas

Como ya se ha mencionado precedentemente son escasos los datos que, con precisión, puedan definir las formaciones geológicas que se encuentran por debajo de la capa de basalto cretácica. De todas maneras distintos autores han supuesto la presencia de distintas unidades estratigráficas cuya expresión de superficie, en muchos casos, ocurre en territorio de Uruguay y Brasil.

No hay indicios claros acerca de la posibilidad de la presencia de estratos del Triásico equivalentes a la Formación Buena Vista en el subsuelo de la Mesopotamia tal como se los reconoce en la región central del estado brasileño de Río Grande do Sul.

Fundamentalmente ello se debe a que las perforaciones más profundas realizadas en esta región, a excepción de la de Nogoyá, generalmente terminan al alcanzar determinados niveles sedimentario/volcánico del Jurásico/Cretácico. De todos modos, como veremos, en la base de la Formación Botucatú en Nogoyá se recogieron restos fósiles de conchostracos cuyo rango cronológico puede incluir el Triásico superior (Herbst y Zabert, 1990).

De igual manera hay autores que describen partes de la sucesión estratigráfica atribuyéndola equivalente a otras unidades uruguayo-brasileñas. Ello, por ejemplo, hacen Silva Busso y Fernández Garrasino (2004) al describir la sección estratigráfica obtenida en el pozo Gualeguaychú 1 y en Federación y Concordia por debajo del basalto Serra Geral. Allí se localizaron areniscas claras, amarillentas o rojizas de grano medio a muy fino, pulidos, subredondeados con clastos de arcilla con estratificación paralela, a la que identifican con el nombre de Formación Piramboia (?).Originalmente esta unidad se reconoce en Brasil como "Camadas Piramboia" que habían sido originalmente descriptas por Washburne (1930) y que aún hoy las interpretan como las facies fluviales del Triásico que constituyen la base de la Formación Botucatú.

En ese sentido, en muchos casos se la ha diferenciado como integrante de esta última unidad y en otros, especialmente al tratar aspectos de la porosidad del llamado Acuífero Guaraní se ha convenido mantener este nombre diferenciándolo de la Formación Botucatú (Silva Busso y Fernández Garrasino, 2004, Dapeña et al, 2006). Para estos autores, tomando en cuenta las curvas de emisión natural de rayos gamma en Gualeguaychú 1, por sobre el basamento cristalino y debajo del basalto, entre 737 mbbp y 983 mbbp se encuentran areniscas y pelitas que estiman podrían equipararse a esta unidad

En el pozo de Federación 1, también usando el método de rayos gamma, se identificó una sección de 72 metros, entre 1188 mbbp y 1260 mbbp, de areniscas muy finas con intercalación de limos con cemento carbonático y ferruginoso que subyacen a la Formación Botucatú. También ello ocurre en el pozo Concordia 1 donde la sección atribuida a esta unidad está por debajo de los 1170 mbbp.

El Pozo de El Pueblito, Nogoyá, por debajo de lo que se asigna a la Formación Botucatú hay areniscas gris claras y blanquecinas con niveles limosos intercalados y arcillas oscuras en una profundidad que va entre 1850 y 1942 mbbp los que se asignan al Pérmico inferior (Fernández Garrasino, 1989)

No se han encontrado restos fósiles en las perforaciones descriptas, aunque por su posición estratigráfica inferior a la Formación Botucatú, se le asigna a esta una antigüedad que va entre el Ladiniano-Jurásico s.l. ( Silva Busso y Fernández Garrasino, 2004). Debe señalarse que en el pozo Nogoyá, Herbst y Zabert (1990) señalan la existencia de ostrácodos que se asignaron al Triásico superior-Jurásico en testigos de una profundidad 1850 mbbp y 1942 mbbp, dato aparentemente contradictorio con el que ofrece la datación K/Ar del basalto que le infrayace entre 1942 mbbp y 2052-54 mbbp que tiene una datación de 141 Ma, que correspondería al Cretácico inferior.

Aún no está plenamente comprobado que las rocas del subsuelo del este de Entre Ríos pertenezcan a la Formación Piramboia. La interpretación, como se dijo, surge de sondeos según el método de rayos gamma que determina alguna diferencia con lo que se considera la Formación Botucatú. Ambas, según dichos autores integran el "Acuífero Guaraní" correspondiendo lo que se describe como Formación Piramboia a los niveles inferiores del mismo. Si bien se considera poseedora de una porosidad menor que la que se le superpone, se cree que también es posible que brinde un moderado caudal de agua termal (Silva Busso, 1999; Silva Busso y Fernández Garrasino 2004, Dapeña, et al 2006).

En cambio para Pesce (2002) ellas pertenecerían al Paleozoico superior, siendo equivalentes a las formaciones del Pérmico de Uruguay. Es obvio que la presencia de esta unidad en el subsuelo de Entre Ríos hasta hoy es altamente especulativa ya que no se tiene una mayor o más contundente evidencia que la que resulta la de la posición estratigráfica subyacente al basalto Serra Geral.

Jurásico superior/Cretácico

A partir de este punto se estudiará la sucesión estratigráfica teniendo en cuenta la relación de las capas que la componen, en primer lugar, con el basalto cretácico y luego por las características visibles en sus afloramientos o aquellas que provienen de las perforaciones que las registran.

Formación Botucatú (Gonzaga de Campos, 1889)

Sinónimos: Se consideran términos equivalentes: Horizontes inferior y superior de la Serie Saobentina (Bonarelli y Longobardi, 1929); Formación San Cristóbal y Formación Tacuarembó ( Padula y Mingramm, 1968); Areniscas de Misiones ( Harrington 1950) Formación Misiones (Putzer,1962); Formación Solari; Miembro Solari (Herbst, 1971); Formación Curuzú Cuatiá, Miembro Solari (Gentili y Rimoldi, 1976, Tchilingurian, et al. 2005); Formación Tacuarembó (partim) y Formación Arapey (partim) (Uruguay).

Figura 31: Espesores totales sedimentarios con indicación de isopacas (igual espesor), según Pezzi et al, (1989)

Antecedentes: El nombre de esta unidad estratigráfica hace referencia a la Sierra de Botucatú , en el Estado de Sao Paulo, Brasil; con localidad tipo en las coordenadas geográficas de 22º 53´ sur y 48º 25´ oeste. El nombre fue establecido por Gonzaga de Campos (1889) quien la reconoce como "Grés de Botucatú" y describe como "areniscas con estratificación cruzada de gran porte subyacentes o intercaladas a los derrames de lavas básicas en el estado de Sao Paulo". Se señala que la sección tipo de esta unidad se describe en la vía ferroviaria que une las ciudades de Concha y Botucatú. Se señala que el espesor es de 130 m, visible donde la Rodovia Castelo Branco corta la Sierra de Botucatu, entre los kilómetros 232 ,2 y 238.

Definición: Este nombre, con área tipo en diferentes estados del sur de Brasil, se utiliza para definir a un importante espesor de areniscas rojas, rosadas y amarillentas bien seleccionadas que subyacen, se intercalan y sobreponen a diferentes niveles del basalto Jurásico-Cretácico. En Brasil se menciona que hay un miembro inferior compuesta por sedimentos fluvio lacustres (Miembro Caturrita); mientras que la superior está integrado por areniscas eólicas (Botucatú s.str.). Se apoya en discordancia sobre la Formación Rosario do Sul en Rio Grande do Sul y en Santa Catharina y Paraná, sobre la Formación Rio do Rasto. Esta formación es equivalente a la que en la literatura geológica de Argentina se la reconoce con el nombre de Formación Solari y, parcialmente, en Uruguay con el de Formación Tacuarembó.

Litología y distribución: Estas areniscas se encuentran aflorando intercaladas al basalto en la zona de San Ignacio en Misiones y en la cuenca del Río Uruguay en algunos sectores hasta la zona de Concordia (Entre Ríos). También se las reconoce en las diferentes perforaciones profundas que principalmente se han ejecutado en la provincia de Entre Ríos para la obtención de aguas termales. A esta unidad, en términos hidrogeológicos, se la conoce como "Acuífero Guaraní" siendo el principal reservorio de aguas hoy requeridas en los proyectos termales que se desarrollan en las provincias de Entre Ríos y Corrientes.

Los afloramientos de esta unidad en Argentina están representados por areniscas cuarzosas a cuarzo-feldespáticas de granulometría bastante homogénea en cuanto al tamaño de sus términos que van de fino a medio. El tamaño que va de sábulo a grava es subordinado. La estratificación dominante es de tipo diagonal en paquetes que llegan a alcanzar 1,50 a 2,0 metros. El carácter dunario es posible observarlo especialmente donde se encuentran los bancos con estratificación diagonal mientras que donde abunda la estructura planar ésta da lugar al desarrollo de una estructura "lajosa" que es aprovechada como piedra de construcción. En general el color es variable entre amarillento a rojo aunque también lo hay grisáceo. Suelen intercalarse bancos arcillosos y limolíticos cuyo color varía desde el violeta y rojizo hasta verde oliva.

En el caso de las intercalaciones en el basalto de Serra Geral generalmente se observan fenómenos de cocción dando lugar a una cuarcita de color algo más oscuro y de fractura concoidal. Este tipo de fractura también se presenta en los niveles que aparecen silicificados. En los afloramientos del sur de Brasil se reconocen tres asociaciones faciológicas: Una inferior compuesta por areniscas gruesas que se encuentran en lentes discontínuas, al que se le sobreponen las facies de estratificación diagonal correspondiendo a dunas simples a localmente compuestas y culmina con estratificación de dunas lineares, complejas (Scherer, et al. 2000).

Afloramientos en Misiones: El mayor espesor reconocido en San Ignacio, Misiones, es del orden de 180 metros incluyendo datos de perforaciones (Tchilingurian et al, 2005). Durante la exploración del subsuelo de la zona de Corpus se hicieron una serie de sondeos exploratorios en el eje del proyecto (Isla Pindo-í) lo que permitió apreciar que los mayores espesores de estas areniscas se encuentran en el sector paraguayo detectándose una columna no inferior a 70 metros que incluye algunas intercalaciones de basalto. En la costa argentina, en un espesor medido hasta fondo de pozo es de unos 50 metros de areniscas se localizan no menos de 9 de delgadas intercalaciones de basalto. En cambio en las perforaciones de Punta Ingá y Puerto Doce, poco más al noreste, el basalto desminuye en su frecuencia y las areniscas suelen tener intercalaciones arenosas y limosas . En general son areniscas cuarzosas de color gris a pardo rojiza o morada, bien estratificadas ( Secretaría de Recursos Hídricos-DIGID, 1973).

En perforaciones hechas en la zona de Itacurubi, aguas abajo de Corpus, las perforaciones señalaron que la secuencia arenosa roja, rosada y a veces blanquecina tiene una continuidad de hasta no menos de 50 metros de profundidad.

Una perforación ejecutada en Oberá reconoció la presencia de las areniscas de Botucatú entre los 1060 y 1213 metros de profundidad; otra recientemente realizada en Cerro Azul las encontró entre 438 y 530 metros de profundidad; mientras que el El Dorado, ellas se encuentran entre 445 y 628 metros (Mársico, com. personal).

En perforaciones realizadas en la ciudad de Posadas, Zaiman y Azara se detectaron algunos pocos niveles de areniscas rojas, de poco espesor, intercaladas al basalto en distintas profundidades (Hausen, 1919); mientras que una efectuada hace poco tiempo en dicha ciudad logró detectar la presencia de estas areniscas entre 445 y 628 metros de profundidad (Mársico (com. personal).

Afloramientos en Corrientes: En la región centro-oriental de la provincia se exponen diversos y discontinuos afloramientos de areniscas y cuarcitas, masivas de grano fino y cemento silíceo que configuran elevaciones de baja altura en la zona de Loma Alta, Ea. Dos Hermanos, Ea. Santa Isabel y al sur de Alem Cue. Son notables los de la zona de Tres Cerros, al oeste de La Cruz, donde adquieren una morfología serrana de orientación SE-NW. Ellos constituyen los cerros Capara, Pelón y Nazareno cuya cota mayor en éste último llega a 178 m.s.n.m.. Allí la secuencia es de unos 90 metros de espesor, buza al nor-noreste y se caracteriza, en la base, por areniscas rojas y rosadas que hacia el techo pasan a cuarcitas rojas y amarillentas (Hausen 1919; Herbst y Santa Cruz, 1999). En una perforación realizada en Yapeyú, esta arenisca tiene 447 metros de espesor (Mársico, com.personal)

En la Hoja Pozo Cuadrado (Comando de Ingenieros del Ejército) y particularmente en la intersección de las rutas provinciales 114 y 40 las lomadas están constituidas por areniscas finas anaranjadas y rojizas con estratificación diagonal y leve buzamiento al norte. También hay asomos similares en las estancias San Dionisio, Itacurubi, San José, San Severo, puesto Caraguatá-Cué, Pto. Isla y Pto. Moulin. Estos sobre el Río Miriñay. Hay otro afloramiento al SW e inmediaciones de San Gabriel, también cerca de ruta 114.

Sobre el Río Aguapey, al noreste de Yurucuá hay una serie de pequeños afloramientos de areniscas rojizas y moradas que son afectadas por los basaltos en el Paso Margaraty, Ea. Las Mercedes y al sur de Ea. Santa Juana. Más al sur, en la zona de Alvear, sobre ruta nacional 14, hay un par de afloramientos de areniscas color ladrillo, de grano fino bien estratificadas, presentando sectores con estratificación diagonal. Areniscas rojas o pardo-rojizas que son intruídas por basalto se encuentran en la zona de Arroyo Irupé.

La sucesión de areniscas rojas se observa con gran continuidad al oeste de Paso Rosario sobre ruta nacional 123 desde el kilómetro 167 hasta la zona de Mercedes. En general son areniscas rosadas a rojas, de grano fino, parcialmente silicificadas y buzantes al NNE con valores entre 20º y 30º. También en Mercedes, en la ruta a Itá Pucú, los afloramientos tienen las mismas características y adoptan igual posición estructural.

Las areniscas que bordean la margen derecha del Miriñay, frente al Pto Pindó, hasta frente a la desembocadura del arroyo Quiyatí, se encuentran alteradas superficialmente formándose grandes ollas, similar a lo que se observa en el Ea Rosario. En el Arroyo Yuquery (Yaguary), las areniscas se encuentran inclinadas 45° al NW y con desniveles de más de dos metros. Al W del Arroyo Sarandí la arenisca está cubierta por suelo vegetal. En los sectores donde predominan las areniscas, los arroyos elaboran cursos de agua de paredes abruptas.

Figura 32: Zona de Tres Cerros, Corrientes con afloramientos de Formación Botucatú. Esteros Guaviraví

Entre Mercedes y Mariano Loza (Estación Justino Solari), la ruta nacional 119 se desarrolla sobre afloramientos de areniscas en partes silicificadas, de color rojo, amarillento, violado y gris. Hay areniscas cuarcíticas muy duras con estratificación normal o entrecruzada de colores rojo violeta o morados separables en lajas con buzamiento al NO con valores que van desde 20° a 40°. En esta región también hay sectores donde las areniscas buzan al sur (29º 22´ y 58º 11´).

Al este de Mariano Loza se desarrollaron explotaciones de lajas aprovechando la característica estratificación paralela de la arenisca roja. Esto ocurrió en la zona de Cerro Pajarito ( 124 m.s.n.m.) donde estuvo la cantera Itá Pucú. También las hubo algo más al norte, en los parajes Zoilo Cue y Latorre Cue.

Perforaciones hechas en Mercedes (Tablada) y Solari señalan la presencia de escasos niveles de basalto, y de poco espesor, que se intercalan a las areniscas y cuarcitas de esta formación (Hausen, 1919).

Afloramientos y datos de perforaciones en Entre Ríos: Los afloramientos de esta formación en el noreste de Entre Ríos son de escasa relevancia y generalmente se encuentran afectados por las coladas de basalto. Ellos han sido considerados en distintos trabajos que se llevaron a cabo en inmediaciones de la ciudad de Concordia destacándose que se las encuentra desde Salto Grande a la zona de Paso Hervidero al sur de Concordia (Frenguelli, 1939; De Alba y Serra, 1959). Allí el basalto es de color gris oscuro a pardusco y hasta rosado, afanítico, con niveles vesiculares generalmente rellenos de calcita. En esta zona es frecuente que el basalto intruya a la arenisca de la Formación Botucatú, generando fenómenos de cristalización por cocimiento en el contacto. El mayor espesor es del órden de los 300 metros en la zona de Federación (Mársico com. personal)

De allí hacia el sur y oeste solo se encuentra en distintas perforaciones profundas las han detectado intercaladas o por debajo del basalto como son los casos de Nogoyá, El Pueblito Villa Elisa, María Grande, Villaguay y La Paz.

En el caso de la perforación de Nogoyá se asigna a esta unidad a las limonitas y arcilitas de color castaño a rojizo a las que se intercalan areniscas finas grises claras hasta verdosas que se ubican entre 1440 y 1650 mbbp y que hacia abajo, hasta los 1810 mbbp son areniscas medianas y finas, algo limosas de color rojizo o gris rojizo. Debe señalarse que a los 1440 mbbp se ubica el piso del basalto de la Formación Serra Geral.

La perforación de Villa Elisa puso de manifiesto la existencia de areniscas finas de color gris claro finas a muy finas con niveles de limoarcilitas castaños rojizas dispuestas intercaladas a capas basálticas de color gris violáceo entre los 942-1032 metros, terminando el pozo en las areniscas (Benitez, 1997). En cambio el pozo de Villaguay, por debajo del basalto a 1294 mbbp y hasta el fondo del pozo sigue un espesor de 59 metros de areniscas rojizas.

La perforación de La Paz descubre las areniscas rojas entre los 820 y 1001 mbbp que se corresponde con el fondo del pozo; mientras que en María Grande son seis los niveles de arenisca reintercalan al basalto entre 1164 y 1206 mbbp y entre 1302 y 1310 mbbp.

En la perforación desarrollada por YPF en El Pueblito, Nogoyá, se reconoce que debajo del basalto se desarrolla una sucesión de arcilitas, limonitas y areniscas de colores rojizas, castaño, moradas hasta gris verdosas que se atribuyen a esta unidad y cuyo espesor es de unos 370 metros (Fernández Garrasino, 1989)

Edad: Esta unidad presenta algunas dificultades para definir su antigüedad con exactitud en razón a la extensión y variaciones que tienen sus afloramientos. En Brasil se la asigna al Jurásico superior teniendo en cuenta su posición estratigráfica (Schobbenhaus et al, 1984). Para el pozo de Nogoyá Herbst y Zabert (1990) mencionan la presencia de restos fósiles ( ostrácodos) que se asignaron al Triásico superior-Jurásico que se encuentran en dos niveles: unos a -1500 y otros en profundidad -1850/1942 metros. En ellos se reconocieron formas de amplio rango, aunque algunas de ellas presentes en el Jurásico-Cretácico de Brasil tales como, Cypridea y Pachecoia; mientras que otros como Darwinula y Bisulcocypris tienen un rango cronológico mayor.

Otros datos para tener en cuenta son los valores que se han obtenido aplicando métodos radimétricos para determinar la antigüedad de los basaltos a las que se intercalan las areniscas de Formación Botucatú en el pozo Nogoyá. Ellos, que fueron estudiados según el métodos K/Ar, determinaron que su derrame ocurrió en el lapso 141-117 Ma , o sea del Cretácico inferior (Linares y González 1987).

Para autores brasileños, como Scherer et al. (2000) la edad mínima de la Formación Botucatú en el extremo sur de la cuenca de Paraná se corresponde con el inicio del proceso efusivo, lo que sería coincidente con una edad aproximada de 132 Ma, (Eocretácico). De generalizarse este concepto podríamos señalar que nuestros afloramientos pudieran ser más antiguos que los brasileños ya que los datos de fragmentos profundos del basalto en Nogoyá (Entre Ríos), al igual que en la meseta de Mercedes (Corrientes) superan los 140 Ma.

Figura 33: Afloramientos de la Formación Botucatú en el Peñón de la Reina Victoria,
parque provincial de Teyú- Cuaré, en cercanías de San Ignacio, Misiones.

Por último debe señalarse que diversos autores, siguiendo a Almeida (1973), señalan a esta unidad como propia de un gran desierto o "mar de arenas" con dunas eólicas que migraban y que se conservaron al ser recubierto por las coladas basálticas. Estas dunas se habrían formado vinculadas a una circulación de vientos desde el oeste y sudoeste; y dentro de ellas, habrían permitido la existencia de temporarios cursos de agua y lagunas o pantanos efímeros (Schobbenhaus et al 1984, Scherer et al, 2000).

Formación Serra Geral (White, 1908)

Sinónimos: Se consideran términos equivalentes: Serie Saobentina (Bonarelli y Longobardi, 1929); Formación Solari; Miembro Serra Geral (Herbst, 1971); Formación Curuzú Cuatiá , Miembro Posadas (Gentili y Rimoldi, 1976); Formación Alto Paraguay (varios autores en Paraguay); Formación Arapey ( varios autores en Uruguay).

Antecedentes: El nombre de "Diabasas de Serra Geral" fue creado por White (1908) quien describe la geología de la Serra Geral, en el estado de Sao Paulo, señalando que son grandes derrames de lavas que hay por sobre el "Gres de Botucatú" con espesores mayores a 600 metros. Con posterioridad Leinz (1949) amplía datos sobre la petrografía y distribución de los basaltos en el sur de Brasil siguiendo la nomenclatura mencionada.

Definición: Con este nombre se designan las rocas productos de un acontecimiento eruptivo basáltico dominantemente toleítico de magnitud regional que llegó a cubrir una superficie de aproximadamente 1.200.000 km2 ocupando partes del territorio de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Litología y distribución: Estos basaltos cubren la mayor parte del territorio de la provincia de Misiones y tiene importantes afloramientos en la Meseta de Mercedes y sobre el Río Uruguay hasta la zona de Concordia, provincia de Entre Ríos. Asimismo forman parte del sustrato geológico de la región mesopotámica, habiendo sido detectada mediante numerosas perforaciones profundas llevadas a cabo en la provincia de Entre Ríos.

La roca dominante es basalto de tipo toleítico el cual se dispone en forma de coladas, filones capa y diques. En general su color varía entre pardo-rojizo a grisáceo y negro. Tiene abundante labradorita y andesina y algo de feldespato potásico. Muy escaso son la pigeonita que aparece normalmente cloritizada y el olivino que aparece reemplazado por iddingsita. Las coladas normalmente son horizontales y tienen espesor variable entre pocos y varias decenas de metros. En ellas es posible encontrar vesículas y amígdalas que están rellenas de calcedonia, ópalo o cristal de roca ( amatista, citrino y rosado) que en ciertos casos tienen un gran tamaño y se explotan como yacimientos de piedras semipreciosas. También hay rellenos de carbonatos, zeolitas y a veces por cobre nativo. Los bancos masivos generalmente están muy diaclasados con sistemas de fractura subhorizontales y subverticales que le dan un aspecto lajoso mientras que cerca de la superficie, y por meteorización, ofrecen un aspecto esferoidal. Los diques cortan las coladas y tienen un espesor variable entre 1 y 6 metros.

Afloramientos en Misiones: Puede afirmarse que las rocas de esta formación constituyen casi el 90 % del territorio provincial. Estas normalmente se presentan como coladas, aunque hay menciones que también lo hacen como diques que cortan las primeras. En los afloramientos de Cataratas de Iguazú, que se exponen con una altura de casi 70 metros, se menciona la existencia de tres coladas de notable espesor con sus respectivos niveles de vesículas y cavidades.

Si bien no alcanzaron gran profundidad los sondeos con extracción de testigos realizados para la construcción de la presa del Urugua-í, al sur de Cataratas, permitieron detectar entre cuatro y seis coladas en un espesor de 80 metros. Allí el basalto masivo es gris oscuro o rojizo, de grano fino, que en su techo normalmente culmina con niveles amigdaloides generalmente rellenos por material silíceo o carbonático. En sus inmediaciones, en la localidad Wanda, estas amígdalas han desarrollado un tamaño mayor configurando oquedades que en algunos casos se han rellenado con material silíceo como amatista (Selva Irupé y Tierra Colorada) y ágatas (Urugua-í y Santa Catalina), lo que ha permitido su explotación económica. En los yacimientos se reconoce que, en general, se da una secuencia en la superficie alveolar de pequeño tamaño, mientras que las de mayor dimensión se encuentran en los niveles inferiores, llegando tener un diámetro variable entre 30 y 60 centímetros (Brodtkorb, 1999).

Los estudios geológicos llevados a cabo por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos ( 1973) en la zona de San Ignacio-Corpus para una proyectada presa sobre el Río Paraná puso de manifiesto diferentes intercalaciones de los basaltos de Serra Geral en las areniscas Botucatú. Estos se llevaron a cabo mediante sondeos transversales al Río Paraná en posiciones tales como San Ignacio, Puerto Doce, Punta Pitá Ingá e Isla Pindo Í.

El perfil resultante de la perforación en la isla Pindo í y en el subsuelo fluvial puso de manifiesto la existencia de dos importantes coladas, cada una con un paquete alveolar en el techo. Estas se intercalan a la arenisca roja de Botucatú cuyo mayor desarrollo en el subsuelo ocurre hacia territorio paraguayo mientras que hacia la costa argentina se transforma en una sucesión de coladas menores que se intercalan a las areniscas cretácicas. (El perfil de la perforación de isla Pindo í presenta por debajo de los primeros 3 metros de composición limo-arenosa se encuentra 13 metros de la arenisca roja que a su vez se apoya sobre 4 metros de basalto alveolar que hacia abajo es seguido por una colada de 40 metros de espesor de basalto compacto. Por debajo de éste hay unos 4 metros de areniscas rojas que a su vez se apoyan en unos 3 metros de basalto alveolar que se sobreponen a 9 metros de basalto compacto que continuaba hasta el fondo de la perforación). En cambio sobre la costa argentina las perforaciones allí desarrolladas descubren una serie de coladas menores intercaladas a las areniscas.

Figura 34: Afloramientos de la Formación Botucatú en cercanías de
Alvear (arriba) y Mariano Loza (abajo) provincia de Corrientes.

Figura 35: Coladas de basalto en ruta nacional 14. Misiones y detalle de dos coladas:
en el nivel inferior de características alveolar y el superior masivo.

Hay otros sectores de la provincia de Misiones donde se contabilizan hasta 11 derrames superpuestos cuyo espesor individual varía entre 3 y 80 metros, lo que hace suponer que el espesor máximo de los derrames superaría los 1.100 metros de espesor (Gentili y Rimoldi, 1979).

La existencia de varias coladas de basalto, algunas de hasta 3 metros de espesor, se encuentran en la ruta provincial nº 2, que va desde San Javier a Panambí. Al igual que en otras localidades, en la base de la colada el basalto es masivo presentando un sistema de diaclasamiento horizontal que posiblemente acompañó el sentido del flujo lávico; mientras que en el techo se vuelve alveolar.

El río Uruguay labra su cauce en el basalto en todo el límite con Brasil, exponiendo sus características en sus barrancas o en las correderas y rápidos que se aprecian en su cauce. Un punto destacable lo constituye el Gran Saltos del Moconá donde el río aprovecha una factura lineal en el basalto de unos 3 kilómetros de largo para generar un muy especial paisaje donde la caida del agua alcanza los 10 metros de altura.

Afloramientos en la provincia de Corrientes: Los basaltos de esta unidad son puestos en evidencia en el curso del Río Aguapey en distintos puntos de su recorrido. Particularamente dicho arroyo en sus nacientes discurre sobre material laterítico (Formación Apóstoles) desarrollado sobre el basalto y configurando el escalón que al este se conecta con los afloramientos de la provincia de Misiones.

Aguas abajo, en la zona de Yurucuá se lo observa atravesando niveles arenosos cretácicos en el Paso Margaraty, Ea. Las Mercedes y al sur de la Ea. Santa Juana.

De igual manera acontece con el Río Miriñay que en distintas localidades se observan afloramientos como es en la zona de Paso del Rosario, sobre ruta nacional 123 donde el basalto de color oscuro a violáceo oscuro, con gran cantidad de amígdalas que le dan aspecto escoriáceo. Generalmente estas cavidades se encuentran rellenas de calcita y sílice.

También se lo observa en la zona del arroyo Yaguarí; en el arroyo Curuzú Paso o Montiel donde el basalto se presenta como una masa mas compacta con manchas verdosas, debido a la clorita que rellena las cavidades, a la vez que presenta bolsones de areniscas. En la zona de Arroyo Irupé, al oeste del Paso del Rosario, en algunos sectores se observa como el basalto alveolar afecta las areniscas de la Formación Solari.

Los afloramientos del Río Miriñay son de basalto amigdaloide de color violáceo muy oscuro, fracturado, que en ciertos sectores intruye areniscas cuarcíticas rojas. El arroyo Irupé, en el cruce de Ruta Nacional 126, y sus afluentes Arroyos San Juan e Itá, presentan afloramientos sin relieve pronunciado. De igual manera ocurren los afluentes del Arroyo Curuzú Cuatiá, Capibara, Vizcacha, Perú y Salobre.

Al sur de Paso del Rosario, hay basaltos amigdaloides, violáceos, con nódulos verde azulados que rellenan las amígdalas y areniscas silíceas pardo-violáceas a pardo rojizas. Se extienden desde el Río Miriñay hasta el borde W de la Hoja, aflorando aisladamente en los valles labrados por los cursos de agua.

En el Río Miriñay, margen derecha, en el Pto. Cejado, el río labra su cauce sobre el basalto que en de estancia Miriñay da lugar escarpas que llegan a tener más de 10 metros. En estancia El Carmen caen hacia el río con desniveles superiores a 10 metros mientras que en la zona de estancia. La Primavera y Paso Ramírez la escarpa de basalto tiene entre 5 y 7 metros.

En la desembocadura del Arroyo El Sauce, afluente del Miriñay, el basalto forma paredes de 10 metros sobre el nivel de las aguas. Los restantes afloramientos sobre el Río Miriñay da lugar a la formación de restingas y correderas. En la margen derecha del arroyo Yaguary, Puesto Itá existe un afloramiento de basalto en el lugar conocido como El Salto fruto de un desnivel local en el curso de agua.

En la zona de Curuzú Cuatiá el principal afloramiento del basalto ocurre al NNW de la ciudad homónima y en la misma ciudad. Es un basalto compacto de color rojo a violáceo con manchas verdes y aspecto escoriáceo.

Se destaca que muchos de los afloramientos se encuentran los cursos superiores de los arroyos que van hacia el Río Mocoretá o sobre el arroyo María Grande que lleva a la zona de Perugorría. También debe señalarse que en Curuzú Cuatiá se llevó adelante una perforación que alcanzó la profundidad de 334 metros desarrollada totalmente en basalto (Martínez, 1957).

Al este de Mariano Loza el basalto forma parte de los cauces de los principales arroyos y es gris oscuro violado o pardo, masivo o alveolar con amígdalas rellenas de calcita sílice y minerales opacos presentando alteración a un color rojizo o morado

Estudios realizados para el proyecto hidroeléctrico Garabí , en el Río Uruguay (Corrientes), mediante sondeos que alcanzaron unos 80 metros de profundidad permitieron descubrir que hay una sucesión de coladas basálticas, que van entre una y cinco, cada una de las cuales presenta una estructura masiva que hacia el techo se vuelve amigdaloide. En general los basaltos son de color castaño rojizo a gris, densos en el caso de la colada masiva y hay algunos niveles de tipo brechoso (AyE-Electrobras, 1975).

Otra zona con importantes afloramientos se encuentra en la región de Ituzaingó-Yacyretá. Allí, antes de la construcción de la presa existían saltos y correderas desarrolladas en el Río Paraná sobre los basaltos. Hoy, al quedar cubiertos por las aguas de la represa, a los afloramientos se los reconoce por la costa del embalse de Yacyretá entre el Rincón del Salto y el límite con Misiones donde se exponen por los arroyos que tributan al Paraná en Rincón Ombú y Rincón Yacarey

Al sur de Corrientes, en la zona de Pedro Diaz Colodrero, en el arroyo Lobo Cué o Gómez y en las nacientes del arroyo Esterito, afloran basaltos de color morado o gris y hay areniscas rojas compactas que cubren el basalto (IGM, 1944).

En el tramo inferior del Arroyo Yatay, en cercanías a Paso de los Libres y sobre el Río Uruguay hay basaltos de tonalidad rojiza a violácea que se intercalan a las areniscas. También en la zona de Juan Pujol, al sur de Monte Caseros y en las barrancas hay afloramientos de basalto con características similares.

Afloramientos y registros de perforaciones en Entre Ríos: En la provincia de Entre Ríos el basalto constituía el Salto Grande previo a la construcción de la represa del mismo nombre. El Salto Chico en las inmediaciones de la ciudad de Concordia, en Corralito y en Paso Hervidero,en la zona de Puerto Yeruá constituyen correderas y restingas desarrolladas sobre el basalto que se ponen de manifiesto cuando el nivel del Río Uruguay está bajo. El Paso Hervidero es el último punto de afloramientos de esta unidad hacia el sur (Frenguelli, 1927 ,1939).

Debe señalarse que la represa de Salto Grande inundó una serie de afloramientos que se sucedían aguas arriba del Río Uruguay, desde lo que fue la antigua ciudad de Federación hasta la zona de Monte Caseros, en Corrientes.

A partir de una serie de perforaciones en busca de aguas termales se atravesó el basalto en distintas localidades de la provincia de Entre Ríos a saber: En Federación el basalto fue localizado pocos metros por debajo de la superficie hasta una profundidad de 870 mbbp, mientras que en Concordia, el piso del basalto está cercano a 970 mbbp (Silva Busso y Fernández Garrasino, 2004).

Figuras 37: Cascada sobre coladas de basalto, en Profundidad, Sierra del Imán (Arriba)
y en cercanías de San Javier, (Abajo), provincia de Misiones.

Figuras 38: Cantera de basalto en Yofre (Arriba) y correderas
sobre basalto en Paso Rosario, Río Miriñay (Abajo), Corrientes.

En Villa Elisa la perforación alcanzó la profundidad de 1032 metros tocando el techo del basalto a los 348mbbp y el piso a 982 mbbp. De allí y hasta el fondo del pozo se da una secuencia de coladas que se intercalan a las areniscas rojas de Formación Botucatúi totalizando, el conjunto, un espesor de 678 metros (Benitez, 1997). A pocos kilómetros, en Colón (Colón 1) se denota un salto de profundidad ya que allí el techo del basalto se tocó a los 228 mbbp,correspondiendo su base con 886 mbbp. Debe señalarse que en ambos hay una notable surgencia natural posiblemente debido a la presión hidrostática resultante de estos desniveles que posiblemente estén relacionados a fracturas profundas ocurridas en tiempos del pre-cenozoico.

Al sur, en Gualeguaychú 1 el techo del basalto está en 473 mbbp y el piso se encuentra en 720 mbbp.(Silva Busso y Fernández Garrasino, 2004); mientras que en el Gualeguaychú 2 el techo está en 450 mbbp y el piso a 635 mbbp (Mársico, com. personal)

La perforación Nogoyá 1 realizada por YPF en los años 60, identifica el techo del basalto a 660 mbbp y el piso a los 1450, con un espesor del orden de los 790 metros. Está constituido por una serie de coladas de basalto oscuro con tonalidades verdosas y moradas, en general es masivo aunque también hay niveles alveolares y tufáceos El original estudio petrográfico y geocronológico de estas rocas hecho por Cortelezzi y Cazenueve (1967) quienes las caracterizaron como basaltos toleíticos que son asignados al Cretácico inferior.

Otras perforaciones y sondeos realizados en Entre Ríos han permitido determinar que el techo del basalto varía entre 450 mbbp y el piso en 1294 mbbp en Villaguay; el techo cercano a 500 mbbp y el piso en 820 mbbp en La Paz y valores cercanos a los 600 mbbp en María Grande, mientras que allí el psio está en 1376 mbbp. En Villa Urquiza si bien no se realizó perforación los datos que proveyeron los estudios geoelétricos son similares a los de María Grande.

En todos estos casos el espesor de la capa basáltica varía, en términos generales, entre 300 metros (La Paz), 750 metros (María Grande) y 850 metros (Villaguay). Debe señalarse que en la mayoría de ellas, hacia la base, se intercalan niveles de areniscas rojas que normalmente disponen de agua cuya temperatura varía entre 37º C y 45º C y que contienen alto contenido salino (ver recursos termales).

En Concepción del Uruguay se realizaron dos perforaciones que definieron que el techo del basalto se encuentra entre 282 y 250 mbbp; mientras que el piso varía entre 886 y 802 mbbp (Mársico, com. personal).

Recientemente un pozo efectuado en Santa Rosa de Calchines, en la margen derecha del Río Paraná, al noreste de la ciudad de Santa Fe se reconoció la presencia del basalto entre 584 mbbp y 1448 mbbp conteniendo una intercalación de areniscas en su base (Mársico, com personal).

Si bien los siguientes datos pertenecen a perforaciones realizadas en Uruguay, por su cercanía a Entre Ríos es bueno considerarlos para tener en cuenta el comportamiento de la efusión en el vecino país y su relación con el subsuelo de esta provincia.

Así por ejemplo a pocos kilómetros al norte de Paysandú, en Pozo Quebracho, una perforación determinó que el basalto tiene su techo a una profundidad cercana a los 100 metros y que se desarrolla con intercalaciones de areniscas y cuarcitas hasta los 478 metros de profundidad.

En la zona de Salto, frente a Concordia, el basalto tiene 995 metros de espesor presentando siempre intercalaciones de areniscas rojas y cuarcitas rojas y gris verdosas; mientras que en Gaspar, al norte de Salto, estas se encuentran desde superficie hasta una profundidad de 518 metros ( Padula y Mingramm, 1968).

Edad: Dataciones radimétricas efectuadas sobre estas rocas en Corrientes (Rio Aguapey, Ea. El Ombú-Virasoro y Yofre ) arrojan una antigüedad de 148 /153 Ma. correspondiendo una edad Jurásico superior ( Linares y González, 1990). En cambio las hechas sobre testigos de la perforación YPF Nogoyá 1, se alcanzaron los basaltos a una profundidad de 748/749 mbbp, se obtuvo 117,40 Ma ; de 1331/ 33 mbbp , 123,70 M.a. y 2.052-2.054 mbbp, se determinó una antigüedad de 141/131 Ma (Linares y González, 1990) lo que corresponde a una antigüedad cretácica inferior.

Observaciones: Haciendo un simple análisis se comprueba que las dataciones obtenidas en la provincia de Corrientes son de una antigüedad mayor que las de Entre Ríos. Lamentablemente el número es muy reducido para sacar conclusiones cronológicas más ajustadas.

Puede destacarse que las que provienen del pozo de Nogoyá tienen una relación más cercana con las dataciones que se han hecho en Uruguay y Brasil en las mismas rocas. Para autores que han investigado esta secuencia magmática en Brasil los derrames basálticos ocurrieron entre 128 Ma y 138 Ma (Stewart et al 1996 y Roisenberg y Viero, 2000). En lo que se denomina la Cuenca Meridional de Brasil, que incluye los estados australes (Rio Grande do Sul y Paraná) se señala que si bien la efusividad es esencialmente básica, hay algunos sectores que esta es de tipo ácida a mesosilícica (ignimbritas, riolitas y andesitas) que en la parte media o superior aparecen interdigitadas con los basaltos. Se señala a la región de Nonoai, cercano la límite con Misiones como uno de los sectores caracterizados por la existencia de vulcanitas ácidas (Roisenberg y Viero, 2000).

También se conoce que los espesores son notablemente inferiores a los que se reconocen en territorio argentino, llegando a los 400 metros de potencia. Una diferencia se da en la región de Presidente Epitasio Pessoa donde se considera que la potencia de las vulcanitas llega a los 1.500 de espesor (Sanford y Lange 1960).

La emisión magmática, como se dijo, cubrió una amplia extensión en Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina y fue fruto de un derrame de corteza profunda a medida que se producía la apertura del Océano Atlántico a partir del período Jurásico.

Estos derrames se produjeron, según Padula y Mingramm, (1968) siguiendo zonas de fracturación dispuestas grandes líneas interfirientes que tuvieron tres direcciones principales a saber: Norte- Sur; Sudeste-Noroeste y Suroeste-Noreste que en definitiva constituyeron las directrices que no solo favorecieron los derrames lávicos sino que conformaron el diseño de las cuencas sedimentarias de Mesopotamia y Pampasia.

Teniendo en cuenta la variación de espesores puede suponerse que las mayores acumulaciones se dieron en los puntos donde se localizaban los centros emisores y que de alguna manera ellos podrían disponer en profundidad de un punto caliente subcortical ("hot spot") que favorecían la licuefacción de los basaltos que habrían de emerger en toda la región.

Formación Guichón (Lambert, 1939) Bossi, 1966
(= Puerto Yeruá , De Alba y Serra, 1959)

Sinónimos: "Areniscas de Baurú" (Frenguelli, 1927), "Areniscas de Guichón" (Lambert, 1939); "Conglomerado brechoso y areniscas bastas" (Coco, 1951); Formación Puerto Yeruá (De Alba y Serra, 1959); Formación Guichon (Bossi,1966); Formación Yeruá (Herbst, 1971); Formación Guichón , varios autores uruguayos); Formación Arroyo Castillo (Herbst, 1971); Formación Yeruá y Puerto Unzué (Gentili y Rimoldi, 1979), Formación Puerto Yeruá (Tofalo, 1986).

Definición: Se la define constituida por areniscas finas a medianas de color rojo y pardo rojizo con matriz pelítica rojo intenso que pueden definirse como wackes feldespáticas. Subordinadamente hay conglomerados polimícticos de color rojo y rojizo con intercalaciones políticas. Hay abundantes estructuras diagonales, planares, con estructuras primarias.

Distribución en la Mesopotamia: Los afloramientos de Formación Guichón (=Yeruá) se extienden en la margen derecha del Río Uruguay desde la zona de Colón y Parque Nacional El Palmar hasta las inmediaciones de Concordia.

Constituyen la continuación lateral de los afloramientos que se observan en la margen izquierda entre el arroyo Dayman-Meseta Artigas y el arroyo Queguay (Uruguay) (Goso y Perea 2004). En Corrientes Herbst y Santa Cruz (1999) citan la existencia de afloramientos aislados en Puesto Las Ruinas, a unos 20 km al este de Mercedes y en la zona de Santo Tomé.

Litología: En el caso de la Formación Guichón se describe como una sucesión siliciclástica de color rojizo o rosada, dominantemente arenosa con estratos limosos y arcillosos pardo-rojizos y con intercalaciones de conglomerados polimícticos con clastos de cuarzo, basalto y de areniscas con abundante material carbonático y disponiendo de sectores afectados por una silicificación.

Es particularmente notable su composición en bancos de cuarcitas de hasta 1,5 metros que se acuñan rápidamente y en cuya estructura interna es frecuente la estratificación diagonal, mientras que en los bancos arenosos que se intercalan a limonitas son comunes ondulitas. Es común la presencia de paleocanales que son rellenados por arenas o gravas. Tofalo (1990) y Tofalo y Pazos (2002) efectuaron detallados estudios sobre los niveles caracterizados señalando que por su micromorfología pudo determinarse un origen vadoso de agua dulce y otro generado por movimientos verticales de la capa freática. Todo se interpreta como producto de un régimen fluvial cuya potencia de flujo es baja y mediana desarrollado en una planicie aluvial de cursos migrantes con baja a moderada simiosidad.

Gentili y Rimoldi (1979) describen la que entienden constituye la sección tipo en las barrancas de Puerto Yeruá en un acantilado de inmediaciones del embarcadero donde, en una sección de unos 14 metros, de arriba abajo, se observa:

Techo: Formación Salto
- 4,00 metros de arenisca arcillosa, grano fino, rojo claro con lentes de arenisca silícea de color rojo oscuro.
- 2,50 metros de arcilita roja con abundante carbonato pulverulento o en forma de tosquilla que en su base presenta un banco de arenisca calcárea gris clara.
- 2,50 metros de arenisca arcillosa finamente estratificada de color rojo oscuro, grano grueso y contiene rodados de arcilla.
- 2,00 metros de arena calcárea de grano grueso de color rosado con rodados de arcilla y silíceos que hacia arriba se hacen más abundantes, teniendo clastos de hasta 8 cm de diámetro.
- 2,50 metros de arenisca arcillosa friable, de grano fino y de color rojo claro.
Piso: No observado

Estos autores señalan que secciones parecidas se reconocen en Cueva del Tigre, en Nueva Escocia, Paso Hervidero y Colón. También se las localiza en perforaciones realizadas en la zona, llegando a tener una sección de 25 metros en la zona de Ayuí.

En la zona de Colón, Gentili y Rimoldi (1979), donde se han efectuado perforaciones, señalan que la cementación calcárea es más frecuente en el tercio superior donde también hay niveles conglomerádicos con clastos angulosos; mientras que en niveles inferiores es notoria la silicificación de las areniscas que hacia abajo dan lugar a arenas de grano mediano y sin diagénesis

A esta unidad se refieren areniscas rojas y moradas que fueron encontradas en las perforaciones llevadas a cabo en Entre Ríos, cuyos espesores estimados son los siguientes: Federación 140 metros, Villa Elisa, 118 metros y Nogoyá 80 metros.

Estas rocas se apoyan en discordancia por sobre los basaltos Serra Geral y conforme a los estudios regionales que incluyen los afloramientos de Uruguay, esta cuenca se profundiza y adquiere mayores espesores en el subsuelo de la Mesopotamia.

En el caso de la perforación de Nogoyá se destaca que por sobre el basalto, entre 514 y 659 mbbp existe una secuencia integrada areniscas finas castaño claro rojizas con impresiones ferruginosas a las que se intercalan limos y arcillas rojizas y de color castaño rojizo (50 metros) que hacia abajo siguen areniscas gruesas con intercalaciones pelíticas de color castaño-rojizo (90 metros). Los niveles basales están integrados areniscas gruesas, parcialmente conglomerádicas, de color rojizo.

Edad: En los afloramientos del Parque Nacional El Palmar (antigua Calera Barquín) von Huene (1929) reconoció la presencia de fragmentos óseos del dinosaurio Argyrosaurus superbus cuya asignación cronológica correspondería al Cretácico superior.

En conglomerados pertenecientes a Formación Salto que afloran en cercanías de Colón se han encontrado fragmentos de huesos, dientes y huevos de dinosaurios que se interpretan provienen de la erosión de Formación Guichón (= Puerto Yeruá).

Ellos, según de Valais et al. 2003, pertenecen a fragmentos del escudo toráxico de un dinosaurio ankylosaurio, un fragmento dental de un terópodo y un fragmento de cáscara de huevo posiblemente de un faveoloolithido perteneciente al género Sphaerovum. Este tipo de huevos ha sido normalmente asignado a dinosaurios titanosauridos.

Debe destacarse que en Uruguay esta formación tiene restos del cocodrilo Uruguaysuchus (U. aznarezi y U.terrai ) que representaría una antigüedad Aptiense-Albiense (Cretácico superior). En cambio en la Formación Mercedes se han encontrado restos de titanosauridos y también nidadas y huevos sueltos cuyo origen es asignados a este grupo de dinosaurios.

Observaciones: No es simple caracterizar a esta unidad en cuanto sus afloramientos se encuentran geográficamente dispersos y en general son de dimensiones reducidas. Si se tiene en cuenta la geología del occidente de Uruguay, en principio, es posible correlacionar los afloramientos de Puerto Yeruá-Colón con los de la Formación Guichón cuyas características litoestratigráficas son muy parecidas.

Más aún, la Formación Guichón constituye la margen izquierda del río Uruguay en frente de los afloramientos argentinos sin que pudiere observarse alguna discontinuidad entre ambas orillas. De allí que no es desacertado identificar a ambos afloramientos o al menos parte de ellos con el mismo nombre formacional que, sin dudas, tiene prioridad.

En Uruguay la Formación Guichón es recubierta por la Formación Mercedes que son areniscas blanco grisáceas con intercalaciones de carbonatos ("calcretes"), en partes silicificados o ferruginizados, y de lentes conglomerádicos. En este aspecto hay que señalar la existencia de carbonatos calcretizados en el Parque Nacional El Palmar donde se han encontrado nidos de insectos ferruginizados al igual de los existentes en el perfil de Reyles, en Uruguay (Gooso y Perea, 2004).

Sirvan estas observaciones para señalar que si bien, en la Mesopotamia no está clara la presencia de la Formación Mercedes por sobre la Formación Guichón es necesario destacar que hay niveles calcretizados por sobre la secuencia fluvial post-basáltica cretácica en la zona de Parque Nacional El Palmar. También es intersante vincular esta formación con los niveles basales de las que en Brasil constituyen el grupo Baurú (Milani, 1997)

Figura 39: Afloramientos de la Formación Guichón (= Puerto Yeruá) en la bajada al embarcadero de Puerto Yeruá, Entre Ríos.

La Transición Cretácico/Terciario

No está suficientemente claro cuales unidades de la Mesopotamia representan la transición Cretácico/ Terciario ya que es necesario compatibilizar los datos de superficie del Uruguay con los que resultan de las perforaciones profundas y estudios geofísicos realizados en el subsuelo de Entre Ríos. En Uruguay, como se mencionó, se interpreta que la Formación Mercedes representa el Campaniano-Maestrichtiano en razón a los restos fósiles allí presente, pero no está lo suficientemente probado que a ella pertenezcan los niveles de calcretes que afloran en el Parque Nacional El Palmar.

Si bien Herbst (1971) asignó el nombre de Formación Pay Ubre a calizas y calcretes que afloran en las inmediaciones de la ciudad de Mercedes (Corrientes), también es posible que ellos formen parte del mismo acontecimiento sedimentario Oligoceno cuyos afloramientos se encuentran en varias localidades cercanas a Curuzú Cuatiá. En ese caso es posible interpretar que las variaciones en el material lítico que contiene, a modo de rodados y/o brecha, deben a que representar distintos sectores de la cuenca en la que se depositaron y no a unidades estratigráficas diferentes.

Donde mayores problemas interpretativos se dan es en las secciones obtenidas mediante perforaciones del subsuelo de Entre Ríos. Así por ejemplo en la perforación de Nogoyá, en el tramo 514- 390 mbbp, por sobre la Formación Guichón (= Puerto Yeruá) se reconoce la presencia de areniscas finas calcáreas rosadas con intercalaciones de calizas blanquecinas, castaño claro y pardo-rojizas que fueron asignadas a la Formación Mariano Boedo ( Padula y Mingramm, 1968, Fernández Garrasino, 1989) con amplia representación en el subsuelo de la Pampasia.

La presencia de calcáreos en profundidad similar también fue detectada en la perforación de la Dirección Nacional de Geología y Minas de Villa General Ramírez. También en estos niveles, según Stappenbeck (1926), se destaca la presencia de niveles de arcilitas con bancos de yeso.

En el noroeste argentino, la transición cretácico-terciaria, se identifica en el tramo superior de la Formación Yacoraite donde las características litológicas son semejantes a las que se describen en el subsuelo de Entre Ríos y, en general, en la Pampasia (Sial, et al. 2001).

Figura 41: Osteodermo torácico de Ankilosaurio, CICyTTP R - 1-3 / Ankilosau thoracic osteoderm.
A, vista dorsal/dorlsal view; lateral/lateral view; C, vista posterior/posterior view;
D, vista anterior/anterior view; E, vista medial/medial view. Escala: escale bar: 1 cm

Vale la pena referirnos al marco regional mayor para interpretar cuales han sido las condiciones ambientales generales durante la transición entre el Mesozoico y Cenozoico durante la cual la cuenca pampásica recibió un cúmulo de sedimentos propios de pantanos, lagos amargos o, en determinados sectores, de ambientes marinos restringidos.

En este caso no solo hay que fijar la atención en lo ocurrido en el norte de Argentina (Mariano Boedo es una localidad de la provincia de Formosa), sino también en la zona norte de la provincia de Buenos Aires donde se depositaron limolitas marinas de color gris verdoso, rojizas y castaño claras que se intercalan con arcilitas rojas y gris oscuras, yeso y calizas las que se denominan Formación Las Chilcas (Zambrano, 1971). También en perforaciones hechas en el borde atlántico de la Cuenca del Colorado se define la Formación Pedro Luro, de litología y posición estratigráfica equivalente de la anterior.

Se estima que dentro de ambas unidades, está la transición Cretácico/Terciario en razón a que en su porción inferior se encontraron foramíniferos maestrichtianos de la especie Rugoglobigerina rugosa; mientras que al tramo superior, por su posición estratigráfica, se lo asigna del piso Daniano (Paleoceno) (Yrigoyen, 1975).

Figura 40: Bosquejo geológico de la zona de Puerto Yeruá, Entre Ríos, basado en De Alba y Serra (1959)

Si consideramos posible la equivalencia lateral de las formaciones Mariano Boedo/Las Chilcas/Pedro Luro entendemos que las condiciones ambientales en las rocas del subsuelo mesopotámico en la transición Cretácico/Terciario son comunes. El conjunto representa sedimentación ocurrida en ambientes marinos someros, litorales a lacustres marginales, palustres con sectores donde también es posible identificar sedimentos representativos de planicies aluviales. Ello incluiría una sedimentación contínua que va desde el Cretácico superior hasta, por lo menos, el Eoceno (Yrigoyen, 1975).

Debe señalarse que en una perforación de Laguna Paiva (Santa Fé) Stappenbeck (1926) reconoce la presencia de niveles de carbonatos y limolitas pardas y rojizas que llamó "Estratos de Paiva" y que supuso se extendían en el subsuelo pampásico. Bracaccini (1980) interpreta que el pozo que mejor los representa se encuentra en el noroeste de Buenos Aires, en Conesa, y propone que sería conveniente mantener el nombre de Formación Paiva como equivalente de Formación Mariano Boedo.

Figura 42: Perfil demostrativo de la Cuenca del Salado, en provincia de Buenos Aires, según Irigoyen, 1975

Con este objeto propuso que se identifique con dicho nombre a una sucesión de unos 110-120 metros constituidos por un miembro superior de areniscas calcáreas, cuarzosas de grano fino, con intercalaciones de calizas rosadas y yeso (45-50 metros) que hacia abajo pasan a unos 30 metros de arcilitas y limolitas rojo herrumbre y en su base se compone de bancos de yeso y sal e intercalaciones de arcilitas gris oscuro. Este último nivel tiene un espesor entre 35 y 40 metros.

Este conjunto es sobrepuesto en discordancia por limolitas pardas y rojizas y arenas gruesas, escasamente conglomerádicas, dominantemente cuarzosas que en el norte de la provincia de Buenos Aires se conocen con el nombre de Formación Olivos, la que sería equivalente lateral de la Formación Fray Bentos del Oligoceno.

Recientemente Marengo (2006) invalida la interpretación que asigna a la Formación Mariano Boedo a la Formación Laguna Paiva señalando que en la región pampeana no encuentra sedimentos marinos previos al Mioceno temprano. En ese aspecto incorpora a la estratigrafía regional lo que llama Grupo Litoral y que estaría integrado por las formaciones Chaco, Laguna Paiva y Paraná. Estratigráficamente no está suficientemente claro el hecho de que interpreta que la Formación Laguna Paiva estaría intercalada a dos miembros de la Formación Chaco, que llama Miembro Palermo en la base y Miembro San Francisco en el techo, situación que no es congruente con lo normado en el Código de Nomenclatura Estratigráfica. Los foraminíferos que reconoce Marengo( 2006) representan el Oligoceno o Mioceno inferior, tales como Triquetrorhabdulus carinatus que es propia de la transición mencionada.

Esta unidad, en la cuenca del Salado, se sobrepone a un nivel de arenas rosadas y blanquecinas que se identifican como Formación Los Cardos (Groeber, 1961). Tanto esta última como la Formación Olivos son interpretadas como pertenecientes a un ciclo continental dominado por sedimentación fluvial que en conjunto habría ocurrido en el lapso Eoceno superior- Mioceno inferior a medio (Yrigoyen, 1975).

Cenozoico - Terciario

Generalidades

En la escala geológica internacional el período Terciario constituye el inicio de la Era Cenozoica siendo el Paleoceno el punto inicial del mismo. Con métodos bioestratigráficos y cronológicos se determinó que el límite inferior del período ocurrió hace 65.5 millones de año; mientras que su límite superior está determinado por el Cuaternario cuyo inicio tuvo lugar hace 1.8 millones de años.

En los últimos años existió un debate acerca de la conveniencia de usar el nombre Terciario y Cuaternario reemplazándolo por los nombres de Paleógeno (Paleoceno-Eoceno-Oligoceno) y Neógeno (Mioceno-Plioceno-Pleistoceno-Holoceno-Actual) (Gradstein, 2004), pero más recientemente se ha desechado esta proposición, retornando a la clásica división en Terciario (Paleoceno – Eoceno – Oligoceno – Mioceno y Plioceno) y Cuaternario (Pleistoceno – Holoceno y Actual)

El Terciario fue un momento muy especial de la historia de la Tierra en el cual desaparecen importantes grupos de organismos que hasta el Cretácico se caracterizaban por su abundancia, tal el caso, entre otros, como los dinosaurios en los continentes o los ammonites y belemnites en los mares.

Asimismo al Terciario se asocia el rápido crecimiento, en número de especies, de los mamíferos cuyos elementos más primitivos, si bien ya se encontraban en el Mesozoico, no tuvieron expansión hasta este período con desarrollo de numerosos linajes que prácticamente ocuparon el planeta.

Debe destacarse que para entonces Sudamérica se encontraba aislada de los otros continentes motivo por el cual en su territorio se desarrolló una fauna propia entre cuyos elementos se destacaban marsupiales, edentados, notoungulados, etc.

Algo parecido ocurre con la flora fanerogámica (plantas con flores) que tuvo sus inicios en el período Cretácico y su mayor expansión a partir del Terciario hasta nuestros días. En este aspecto debe resaltarse el hecho de que muchas de los órdenes tienen directa relación con África, Antártida y Australia, continentes con los que antiguamente integraban partes del Gondwana.

Otro detalle digno de mencionar es el hecho que durante el Terciario se formaron las grandes cordilleras actuales, como resultados de colisiones continentales (Alpes e Himalayas) o del choque de la corteza oceánica del Pacífico contra el continente americano (Andes- Rocallosas).

Debe señalarse que la conformación de las mencionadas cordilleras de alguna manera alteró la circulación atmosférica y de las corrientes marinas, afectando las condiciones climáticas generales. Ello significó que durante este período hubo grandes fluctuaciones con momentos cálidos y otros fríos. Esto dio lugar a tiempos en los que se desarrollaron englazamientos continentales a expensas de las aguas marinas lo que generó amplias plataformas emergidas (regresiones); y también épocas cálidas que produjeron el desglazamiento con el avance de las aguas de los océanos sobre los continentes (transgresiones).

Debemos recordar que en general el Cretácico fue un período en el cual la temperatura planetaria fue relativamente cálida, situación que comienza a cambiar a partir del Terciario. Hay diversas ideas acerca de la razón de este cambio: unos la vinculan a la formación de las grandes cordilleras y al volcanismo que en ellas se desarrolló; mientras que otros lo vinculan con un gran impacto meteorítico, cuya destrucción habría generado una capa de polvo global que dio inicio al enfriamiento del planeta. Sea cual fuera el hecho la realidad es que la temperatura global descendió y se produjeron profundos cambios en la composición de la biodiversidad.

El Terciario en la Mesopotamia

Los sedimentos que en la Mesopotamia se asignan al Terciario tienen una destacada expresión regional en la cuenca del Río Paraná y, fundamentalmente, en el subsuelo. Ello no quiere decir que no los haya habido en la cuenca del Río Uruguay, pero en términos comparativos sus afloramientos son significativamente menores.

Ya se señalaron las características de las unidades estratigráficas que constituyen el límite Cretácico/Terciario de la Mesopotamia y región contigua de la Pampasia; destacando que éste se ubicaría en un punto aún no determinado de la Formación Mariano Boedo/Las Chilcas. Estas representan un acontecimiento marino a marino restringido con facies litorales, lagunares y palustres dependiendo ello de su posición geográfica.

Por sobre dichas unidades, en el subsuelo del norte de la Provincia de Buenos Aires, se identifica la presencia de una sección compuesta por limos abigarrados y arenas que tienen un espesor variable entre 100 y 200 metros que se conocen con el nombre de Formación Los Cardos. Esta unidad representa facies continentales posiblemente del Eoceno superior-Oligoceno y no sólo tendría desarrollo en el norte de Buenos Aires sino también en la llamada Subcuenca de Rosario cuya extensión hacia el subsuelo de Entre Ríos ha sido identificada por debajo de las areniscas rojas a la que algunos geólogos identifican como Formación Chaco ( Fernández Garrasino, 1998; Fernández Garrasino y Vrba, 2000); mientras que en Buenos Aires lo hacen con el nombre de Formación Olivos (Groeber, 1961).

Cuando Stappenbeck (1926) describe el subsuelo de Pampasia a partir de varios pozos realizados en localidades de Córdoba y Santa Fe reconoce la presencia de arcillas pardas y abigarradas con margas grises y gris verdosas entre 414 y 480 mbbp a las que les asigna el nombre de "Estratos de Paiva" e interpreta intercalados entre una innominada secuencia de arcillas gris verdosas y pardo grisáceas con yeso que se apoyan sobre las areniscas cretácicas y lo que denomina "Arcillas pardas" que subyacen a la Formación Paraná.

Por la posición estratigráfica podría interpretarse que los "Estratos de Paiva" representarían al Eoceno-Oligoceno, mientras que parte de éstos y las "Arcillas Pardas" que se le sobreponen tendrían correspondencia lateral con la Formación Olivos y la Formación Fray Bentos del Oligoceno-Mioceno que aflora en la Cuenca del Río Uruguay y que describimos a continuación.

Como ya se mencionó precedentemente, para Marengo (2006) la Formación Laguna Paiva constituye una unidad estratigráfica intercalada entre la que llama Formación Chaco, particularmente entre sus Miembros Palermo y San Francisco. Este planteo no resuelve definitivamente la estratigrafía del subsuelo mesopotámico donde, al menos con los datos disponibles, se comprueba que la secuencia infrayacente a la Formación Fray Bentos tiene variaciones litológicas notables. En el futuro estas variaciones posiblemente permitirán establecer con mayor claridad establecer la existencia de una o más formaciones geológicas en la región.

Los datos de varias perforaciones profundas ejecutadas en diferentes localidades de Entre Ríos señalan que entre el piso de las “arcillas pardas” que se interpretan equivalentes a la Formación Fray Bentos y el techo del basalto de Formación  Sao Bentos hay no menos de 650 metros de arenas pardas, rojizas, arcilitas y limolitas cuya identificación estratigráfica aún es objeto de discusión. Hay sectores del sur de la provincia donde, debajo de las que representarían a la Formación Fray Bentos, hay un paquete de arenas, no consolidadas, cuya potencia es del orden de los 150 metros, que merecerían una identificación estratigráfica.

Dadas las dificultades mencionadas continuamos con el estudio de las unidades estratigráficas a partir de la Formación Fray Bentos cuya expresión en superficie es observable en diferentes localidades de la cuenca del Río Uruguay.

Figura 43: Esquema Estratigráfico para el lapso Cretácico/Terciario
del sur de Mesopotamia y provincias de Buenos Aires y Santa Fe.

Oligoceno-Mioceno

Formación Fray Bentos (Lambert, 1939) Bossi 1966

Sinónimos: "Calcáreos brechosos de Curuzú Cuatiá", "Terciario antiguo" (Comando de Ingenieros del Ejército), "Capas de Fray Bentos" Lambert (1939); "Capas de Fray Bentos" (Martínez, 1950), Formación Pay Ubre (Herbst, 1980); Formación Fray Bentos (Herbst, 1971); Formación Arroyo Castillo y Formación Arroyo Avalos ( Gentili y Rimoldi, 1979).

Definición: Se define esta unidad como una secuencia de limolitas arenosas y limo-arcilitas de color castaño claro a rosado, cementadas por carbonato de calcio y en menor proporción silicificadas. Hay niveles brechosos y conglomerádicos, teniendo localidad tipo en la ciudad de Fray Bentos (Uruguay) y una amplia distribución en el occidente de Uruguay y el este de la provincia de Entre Ríos.

Distribución en la Mesopotamia: En la provincia de Entre Ríos tiene expresión superficial desde el norte de Concepción del Uruguay, Colón, Ubajay y hasta las inmediaciones de Paso de los Libres. Desde allí se reconoce en algunos puntos sobre el arroyo Mocoretá hasta cercanías de Curuzú Cuatiá (cantera Tellechea y Arroyo Castillo) y en diversos sectores aledaños a ruta nacional 14 entre Monte Caseros y Alvear.

En la cuenca del Río Corrientes, en la bajada occidental de la meseta de Mercedes, hay varios afloramientos donde se exponen sus características litológicas. Ellos son al este del Paso Lucero, en los arroyos Castillo, Avalos, María Grande (Perugorría) y cuenca superior del Arroyo Barrancas.

Litología: Limolitas arenosas y limoarcilitas de color castaño a rosado con cemento carbonático que en algunos puntos llega a tener características de caliza y también hay sectores se observan fenómenos de silicificación. Hay niveles brechosos y conglomerádicos soportados en una matriz limosa, siendo los clastos material de rocas precedentes, más o menos redondeados y también rodados silíceos (calcedonia) y del mismo material limoso.

El espesor máximo de esta unidad en Corrientes es del orden de los 23 metros, aunque la media es entre 10 y 15 metros; mientras que en Entre Ríos el mayor espesor se reconoció en la zona de Concepción del Uruguay con unos 55 metros (Gentili y Rimoldi, 1979).

En Entre Ríos estas rocas se disponen en discordancia, sobre la Formación Guichón mientras que en Corrientes, en la Meseta de Mercedes, lo hacen indistintamente sobre la Formación Botucatú o Serra Geral.

En cercanías a Curuzú Cuatiá, a un costado de las rutas nacional 119 y provincial 126, se observan afloramientos de esta unidad presentándose en posición casi horizontal. Están representados por un calcáreo blanquecino algo brechoso con clastos angulosos de basalto que hacia arriba están son reemplazados por un limo calcáreo, parcialmente silicificado. Hacia el sureste se reconocen pequeños afloramientos en la zona de Ea. La Herminia y arroyo El Ceibo. Hay afloramientos menores en el Arroyo Manguita, Ea. Gramillar, Puesto La Blanqueada y Ea. La Violeta .

En la zona de Itá Caabó, al noreste de Mercedes, se observan a areniscas finas ligeramente calcáreas, parcialmente silicificadas, visibles en el Pto La Florentina, al sur del Pto Lacour y en menor proporción en algunos sectores sobre el Río Miriñay.

En la zona de Perugorría aflora la Formación Fray Bentos constituida por limos de color pardo rosado claro, con abundantes concentraciones calcáreas o de areniscas cuarcíticas pardo rosadas. El calcáreo suele tener fragmentos de basalto incluidos. Aflora en los Arroyos Sauce, María Grande y Avalos. Tiene unos 36 m de espesor máximo, observado en la Ea. Virgen de Luján.

Figura 44: Afloramientos de la Formación Fray Bentos en cercanías de Curuzú Cuatiá (Abajo.) y Mercedes, Corrientes (Arriba.).

En Arroyo Avalos, aguas arriba del Paso Tunas, esta unidad es puesta en evidencia en cortes de los arroyos Vaca Cué, Sauce y Pirá. En el afloramiento de Ea. La Azucena tiene aspecto brechoso (IGM,1944) Al sur, en el Rio Guayquiraró, hay pequeños afloramientos en la zona de los puestos Guayquiraró y La Cruz ( IGM, 1946).

En la zona de Monte Caseros y en el corte de algunos arroyos las rocas de esta formación llegan a tener hasta 3 metros de espesor y están constituidas por limos rosados y amarillos cementados por carbonato de calcio.

En la zona de Ubajay, Entre Ríos, el material es un limo pardo amarillento a rojizo, bien estratificado y con intraclastos limosos. Está cementado por carbonatos, aunque hay sectores que mantiene cierto carácter pulverulento

Edad: En la provincia de Corrientes se han recolectado restos de mamíferos del Deseadense (Oligoceno), siendo destacada la presencia de Ameghinotherium curuzucuatiense. En Uruguay esta unidad ha provisto numerosos vertebrados tales como Proborhyaena gigantea, Scarrittia robusta, Propachyrukhus sciaffinoi (Bossi et al, 1998), que ratifican una edad Oligoceno a Mioceno inferior (Deseadense).

Observaciones: A esta formación se la interpreta como una unidad originada bajo condiciones ambientales continentales donde coexistían cursos fluviales temporarios que migraban en una amplia planicie aluvial y sectores inundables.

Además, en la región, se verificó un importante aporte eólico de naturaleza loésica sobre los que se desarrollaron procesos de calcretización y silicicretización. Ello fue debido a que la depositación ocurrió bajo condiciones de clima cálido y semiárido con pluviosidad estacional. Se observa que los fenómenos de calcretización presentan carácter brechoso o laminar; mientras que las de naturaleza silícea se dan bajo el aspecto nodular. También es notable, en sectores, el desarrollo de paleosuelos que se constituyen y evolucionaron a partir de los niveles loésicos.

En este marco regional también deberíamos considerar que la Formación Pay Ubre, definida por Herbst (1980) en inmediaciones de Mercedes (Corrientes) e integrada por areniscas calcáreas, calcáreo arenosos y calcáreo brechoso de color blanquecino, rosado y hasta anaranjado. En algunos sectores dichas calizas son conglomerádicas y han sufrido procesos de silicificación que afecta algunos niveles de las mismas. Los espesores máximos observables a un costado de la ruta a Pellegrini en su conjunto son menores a 10 metros de potencia.

Debe destacarse que ya anteriormente Herbst y Santa Cruz (1999) mencionaban la posibilidad de que los carbonatos de la cuenca del Pay Ubre podrían representar en conjunto las formaciones Guichón y Mercedes del territorio uruguayo.En nuestra opinión , si bien son afloramientos desconectados del conjunto, sería más adecuado relacionarlos con la Formación Fray Bentos.

Formación Paraná (Bravard, 1858)

Sinónimos: "Gres Tertiaire marin D, Grès Ostreen H, Calcaire arenífere, I" (D´Orbigny 1842); "Terrenos marinos del Paraná, Formación marina del Paraná Bravard (1858); Paraná Formation (Borcher, 1901), Formación Entrerriana (Ameghino, 1906), Paranense, Entrerriense y Rionegrense marino (Frenguelli, 1920, 1947); Formación Paraná y Formación Entre Rios (Camacho, 1967); Formación Pueblo Brugo (Gentili y Rimoldi, 1979); Formación Paraná (Irigoyen, 1969; Aceñolaza 1976, 2000, Herbst, 1971, 1999, Sprechmann et al, 2000).

Definición: Se define como una sucesión de arenas, limolitas, arcilitas gris verdosas a las que se le superponen arenas arcillosas y calizas organógenas. Este conjunto tiene abundantes fósiles marinos, llegando en algunos sectores a constituir bancos de gran continuidad lateral y de un espesor notable (Aceñolaza, 2000).

Distribución en la Mesopotamia: El área tipo se encuentra en la ciudad de Paraná en la zona del Puerto Nuevo (quebrada La Santiagueña), aunque sus afloramientos son continuos desde allí hasta Bajada Grande. Otros afloramientos notables al norte de la zona tipo se encuentran en la región de Villa Urquiza, El Cerro, Brugo hasta las inmediaciones de Hernandarias.

Al sur de Paraná los afloramientos tienen expresión superficial en varios sectores de los departamentos Diamante y Victoria. En el subsuelo se localiza en perforaciones en el centro-oeste de Entre Ríos, oeste de Corrientes, Chaco-Formosa, Santa Fé, este de Córdoba y norte de Buenos Aires con espesores variables que varían entre 100 y 200 metros.

Litología: Las perforaciones realizadas en la zona tipo (Paraná) señalan que se dispone en concordancia sobre arcillas pardas y pardo-rojizas, probablemente equivalentes a Formación Fray
Bentos que hacia arriba siguen arcillas verdes plásticas (65 m), luego dos bancos de arenas finas blanquecinas de unos 8 -10 m. cada uno que son recubiertas por arcillas verdes. Estas se localizan desde el subsuelo hasta el nivel del río y siguen hacia arriba siendo una arena arcillosa gris verdosa que a su vez es recubierta por el banco de carbonatos y carbonatos organógenas que llegan a tener un máximo de unos 6 metros de potencia. En esta zona el espesor de la unidad es de unos 100-110 metros.

Figura 44.-a: Cascada de Ander eg cercana a Puiggari,
Entre Ríos, labrada sobre calcáreos de la Formación Paraná

Los bancos de carbonatos organógenos también tienen expresión en la zona de Pueblo Brugo, El Cerro, Villa Urquiza, Molino Doll e inmediaciones de Victoria. Los afloramientos de esta unidad se observan a lo largo de las barrancas del Río Paraná manifestándose desde la línea media del río hasta cerca de la cota 40. Esta variación se debe a la discordancia que labró sobre estos sedimentos el antiguo río que depositó a la Formación Ituzaingó.

El afloramiento de Pueblo Brugo, a unos 70 km al noreste de Paraná, solo es visible cuando el nivel del río se encuentra bajo y pone de manifiesto un nivel de arcillas verdosas al que se intercalan bancos con restos fósiles (Ostrea patagónica, O.brugoi,etc).

Más al sur, en El Cerro, se expone una sección de unos 18 metros de espesor integrado, de abajo a arriba, de arcillas verdosas que pasan a arenas blancas, medanosas y siguen arenas arcillosas gris verdosas donde se intercalan niveles fosilíferos con moluscos (Ostrea patagónica, O. alvarezi, Placunanomia papyracea, etc) y equinodermos (Monophoraster darwini).Culmina la sección con un banco de caliza gris blanquecina con abundantes restos y trazas fósiles (Aceñolaza y Aceñolaza, 2000).

Figura 45: Distribucion de la Formación Paraná en su seccion y área tipo (basado en Scartascini, 1959 y Aceñolaza 2000).
El cuadriculado indica ubicacion de seccion tipo

En Villa Urquiza la sección tiene unos 12 metros y está integrada de arcillas arenosas que tienen en la base un banco de moluscos ( O. adglutinans, Pecten, etc.) y en el techo otro de idénticas características con restos de moluscos (O. patagónica, O. alvarezi, Pecten, etc).En la cuenca del Arroyo Las Conchas hay asomos de las arcillas verdes y bancos carbonáticos con moluscos.

Los afloramientos de Paraná tienen una expresión regional pudiendo observarse que la secuencia tiene abajo arcillas verdes que son recubiertas por arenas arcillosas, margosas, que culminan en un banco de hasta 9 metros de espesor de calizas oolíticas, masivas y fosilíferas (Frenguelli, 1920, Scartascini, 1959; Aceñolaza y Aceñolaza, 2000, Aceñolaza, 2000).

Figura 46: Afloramientos del nivel de arcillas con Ostrea y de los
niveles arenosos/medanosos en Cantera Cristamine, departamento Diamante, Entre Ríos.

Figura 47: Caliza con marcada estratificación diagonal, calle San Juan, Paraná (Arriba)
y caliza masiva con marcas de estratificación diagonal en Molino Doll, Entre Ríos (Abajo).

La sección estratigráfica que se observó durante los estudios de fundación del Túnel subfluvial (Gentili y Arce, 1972) permitió comprobar que los estratos correspondientes a la Formación Paraná tienen un mayor desarrollo en la costa entrerriana. Allí, en la zona del dique seco y por debajo de niveles arenosos de la Formación Ituzaingó la sección está constituida por arenas finas con intercalaciones limosas hasta una profundidad que varía entre 40 y 46 metros bbp. A partir de allí se disponen arcillas verdes compactas cuyo techo tiene continuidad hasta el lado santafecino.

Al oeste de Aldea Brasilera y Colonia Ensayo, por debajo de los niveles arcillosos con Ostrea patagónica hay un potente banco de arenas blancas, medanosas con notable estratificación diagonal que es explotado por su calidad para la industria del vidrio (Aceñolaza y Aceñolaza, 2000). Sobre el arroyo de Molino Doll, se desarrolla una sucesión de unos 10 metros de espesor que en su base tiene arcillas verdes que pasan a arenas margosas verdosas con trazas fósiles que arriba son recubiertas por un banco de caliza gris y blanquecina, homogénea, estratificada, con restos fósiles (Aceñolaza y Aceñolaza, 2000); mientras que en cercanías de Victoria, arroyos Quebrachitos y Malo, la columna estratigráfica culmina con bancos de calizas homogéneas y con abundantes restos fósiles.

Figura 48: Mapa paleogeográfico con indicación de la transgresión marina miocena
en territorio argentino y detalle sobre lo ocurrido en Entre Ríos (según Aceñolaza, 2000)

Los afloramientos mencionados se interpretan como partícipe de una barrera arrecifal que se habría extendido desde la zona de Rincón del Nogoyá hasta las inmediaciones de Pueblo Brugo. Esta habría limitado, por el oeste el mar interior abierto mientras que al este lo constituiría un ámbito más restringido. Este conocimiento surge de los datos de perforaciones que han identificado que la formación marina, hacia el eje del Río Gualeguay, tiende a tener espesores menores hasta prácticamente desaparecer en el este de Entre Ríos y oeste de Corrientes. Esto lleva a suponer que la línea de costa seguía un rumbo SSE-NNW desde el borde uruguayo de Camacho hacia el Chaco donde, en el subsuelo, aún se localizan arcillas verdes con foraminíferos. La extensión de la cuenca fue amplia, aunque las condiciones de agua de mar no hayan superado los límites de Corrientes ( Sprechmann et al .1999; Aceñolaza, 2000; Aceñolaza y Sprechmann, 2002 )

Figura 49: Moluscos fósiles de la Formación Paraná:
valvas de Ostrea patagónica, Ostrea Alvarezii, Pecten paranensis y Balanus sp.

Entre los datos tomados en cuenta en esta apreciación son los obtenidos en la perforación de Gualeguay donde Groeber(1961) señala su presencia en una profundidad de 85 metros, reconociendo la existencia de niveles fosilíferos entre 91 y 92 metros.

En el subsuelo de Villaguay los bancos de arcillas atribuidas a esta unidad tienen unos 30 metros de espesor y se localizan entre 30 y 60 metros; mientras que en localidades cercanas, como Domíguez, Altamirano y Maciá, la profundidad en la que se detecta está entre 27,5 y 115 metros (Aceñolaza, 2000).

En perforaciones realizadas en La Paz, Santa Elena y Brugo el techo de los estratos marinos se registran en una profundidad que va entre +10 msnm y + 20 msnm, llegando a perforarse hasta 90 metros siempre dentro de las arcillas de esta unidad (Agua y Energía Eléctrica SE, 1981).

En Corrientes la profundidad del techo de la Formación Paraná va entre – 25 en Romang (Santa Fé) -45 metros en la zona de Esquina a -170 metros por debajo de la ciudad de Corrientes (Agua y Energía Eléctrica, 1979; Herbst y Santa Cruz, 1999). Esta situación que refleja una profundización hacia el norte más que por efectos tectónicos probablemente esté vinculada con el intenso proceso erosivo que desarrolló la Formación Ituzaingó sobre las capas arcillosas del Mioceno marino.

Edad: Se considera que la edad de esta unidad corresponde al Mioceno medio-alto (Serravaliano) en razón a la antigüedad del abundante material paleontológico que contiene. Entre otros, los trabajos de D´Orbigny(1842), von Ihering (1907), Borchert (1901), Herbst y Zabert (1987), Del Río (2004, 2005), Cione et al (2000), etc, han provisto abundante información sobre la fauna de invertebrados (Ostrea patagónica, O. alvarezii, O. puelchana, Archaeopecten, etc.) microfósiles (Pyrgo, Quinqueloculina, Bolivina, Callistocytere,Henrryowella, etc), vertebrados (Carcharichnus, Carcharocles, Silurus, Raja, Gryphosuchus, Pontistes, Cetácea etc).

También son frecuentes restos de vegetales dentro de los bancos arcillosos que se intercalan a niveles medanosos que han sido reconocidos como troncos de Entrerrioxylon victoriensis, Astroniumxylon portmanni y Anadenadantheroxylon villaurquisensis (Zuccol et al 2004) y hojas de lauráceas.

Plioceno

Formación Ituzaingó ( De Alba, 1953)

Sinónimos: " Horizonte A del Tertiaire Guaranien o grès ferrugineux", D´Orbigny, "Serie Mesopotámica, Bonarelli y Longobardi (1929); "Mesopotamiense, Rionegrense terrestre" (Frenguelli, 1920) Formación Ituzaingó, DeAlba, (1953) ), Formación Entre Ríos Reig, (1957), Puelchense , Groeber, (1961), Formación Ituzaingó, Aceñolaza, 1976, Iriondo, 197, Herbst, 1999, 2000)

Definición: Corresponde a una secuencia dominantemente arenosa de colores blanquecinos, amarillos y rojizos con abundante estratificación diagonal ("arenas fluviales multicolores" sensu Frenguelli, 1920), que se presentan parcialmente silicificadas o con cemento ferruginoso ("asperon") y que en su base suelen contener niveles conglomerádicos con abundancia de restos fósiles ("conglomerado osífero del mesopotámico").

Distribución en la Mesopotamia: El área tipo se corresponde con la localidad Ituzaingó, en el norte de la provincia de Corrientes y sus sedimentos se localizan en una estructura deltaica que cubre una amplia región que va desde la zona de Ituzaingó, la cuenca del Iberá y el oeste de Corrientes, penetra en el subsuelo de Entre Ríos y parcialmente en el del Chaco y Santa Fé (Herbst, 2000

Figura 50: Sección estratigráfica esquemática, entre La Paz y El Cerro Entre Ríos. Modificada del Informe Paraná Medio (A y E)

Litología: Arenas cuarzosas de colores variables entre blanquecino- amarillentas a rojizas y pardo-rojizas. En general se presentan sueltas, aunque es frecuente observar una cementación parcial tanto de carácter silíceo como ferruginoso. Las estructuras entrecruzadas, indicadoras de una sedimentación fluvial, tienen un carácter dominante en todas los afloramientos donde es posible observar esta unidad. También son frecuentes intercalaciones de bancos de arcillas verdosas o grises; como asimismo niveles conglomerádicos o de gravas en la que los clastos dominantes son cuarzo, calcedonia y ópalo.

En la provincia de Entre Ríos el conglomerado que se desarrolla en su base tiene la particularidad de contener restos fósiles de invertebrados (cangrejos, moluscos etc.) y vertebrados que provienen tanto de la remoción de los provenientes de la Formación Paraná, marina, (peces, cetáceos, sirenios, etc.) como otros de origen continental (roedores, ungulados, marsupiales, xenartros, etc). A estos niveles, que pueden ser más de uno, en la bibliografía geológica se los identificó con el nombre de "Conglomerado osífero del Piso Mesopotámico".

Según estudios sedimentológicos de Jalfin (1988) esta unidad representa un "paleorío entrelazado de baja sinuosidad" desarrollado en una época de temperatura templada a cálida con abundante pluviosidad y que naturalmente debió relacionarse con la evolución del Paraná en tiempos pliocénicos ("río Ituzaingó" sensu Herbst et al, 2000). El aporte detrítico fundamentalmente dado por arenas proviene del área cratónica brasileña que desde tiempos precámbricos han sido reciclados en la región.

Los estudios sedimentológicos y geomorfógicos llevan a interpretar que el cauce fluvial que dio origen al actual río Paraná primeramente corría desde la zona de Posadas a la de La Paz y que luego fue migrando al norte hasta que se une al río Paraguay y adopta el actual diseño (sensu Popolizio en Herbst et al 2000).

Figura 51: Mapa geológico de El Cerro y sección estratigráfica y de Cantera Cristamine y sección estratigráfica (según Aceñolaza, 2000)

El espesor de esta unidad es variable entre 4 y 10 metros en las barrancas del Río Paraná, donde aflora por sobre la formación marina, mientras que hacia el este éstos se incrementan notablemente con valores que en Hasenkamp llega a tener 94 metros de espesor (Bertolini/1988).

En una perforación de Corrientes hecha por el INCYTH permitió conocer que el espesor máximo es del orden de los 160 metros; mientras que perforaciones hecho en el interior de la provincia, en la zona de Santa Rosa, la potencia de las arenas de esta unidad es mayor a 40 metros (Agua y Energía Eléctrica, 19).

Edad y fósiles: Para Herbst et al (2000) esta unidad puede corresponder al Plioceno medio-superior, pudiendo evaluarse que en algunas localidades, y basado en la fauna fósil de vertebrados, el inicio de su depositación pudo haberse iniciado en el Mioceno superior (Tortoniano- Messiniano; Chasiquense sensu Cione et al, 2000). Moluscos fósiles hallados por Herbst y Camacho (1970) son descriptos por Morton (2004) en la región de Empedrado (Mycetopoda, Anodontites, Diplopodon, etc). Asimismo en la región de Ituzaingó, Morton y Sequeira (1991) describieron de las especies Diplodon itapuensis y D. ituzaingoensis provenientes de niveles equivalentes a los de Empedrado. En esta unidad también son frecuentes troncos silicificados determinados como Schinopsixylon herbstii, Mimosoxylon sp., etc.(Zuccol et al 2004)

Comentarios: En el subsuelo de la cuenca del Gualeguay y especialmente en la región norte de la provincia de Buenos Aires se desarrolla un importante paquete arenoso que, especialmente los hidrogeólogos, reconocen con el nombre de Formación Puelche. Esta unidad se interpreta que lateralmente es equivalente a la Formación Ituzaingó (Groeber, 1961, Santa Cruz, 1972, Bracaccini, 1980).

Formación Salto ( Goso, 1965 = Salto Chico, Rimoldi, 1963)

Sinónimos: "Cuarcitas opalinas fluviogénicas de Salto" Walter (1931) , Arenas rojas y areniscas conglomerádicas de Salto", (Lambert, 1940) Formación Salto (Goso, 1965) Formación Salto Chico Rimoldi (1963), Gentili y Rimoldi, (1979), Formación Salto (autores uruguayos: Bossi et al 1998).; Formación Ituzaingó, (Herbst y Santa Cruz, (1999). Formación San Salvador (Iriondo y Krohling, 2007)

Definición: Unidad dominantemente conglomerádica de color pardo-rojizo, con intercalaciones de arenas y algunos bancos de arcillas de tonalidad parda a verdosa que en superficie se extienden a lo largo del río Uruguay hasta la zona de Concepción del Uruguay y en el subsuelo hasta la cuenca del Río Gualeguay. Esta unidad por varios autores es considerada equivalente temporal a la Formación Ituzaingó, representando un antiguo acontecimiento fluvial de un antiguo Río Uruguay (Herbst, et al, 2000).

Distribución en la Mesopotamia: Tomando en cuenta la distribución de estos niveles conglomerádicos puede señalarse que ellos tienen buena expresión regional desde algo más al norte de Paso de los Libres (Corrientes) hasta la región de Concepción del Uruguay. Constituyen una importante fuente de gravas para la construcción ("ripio"), especialmente en canteras ubicadas en la provincia de Entre Ríos, en los departamentos Concordia, Colón y Concepción del Uruguay.

Litología: Está dominada por la fracción gruesa, conglomerados y gravas que generalmente tienen una matriz arenosa de color pardo rojiza e intercalaciones de arcillas verdosas. También en parte la matriz es de naturaleza ferruginosa lo que le otorga una mayor consistencia a dichos niveles. En su composición los rodados son de ópalo y calcedonia y en menor proporción de fragmentos de basalto o rodados de arcillas. Tienen buena redondez y llegan a tener hasta 10 cm de diámetro. Estos son los rellenos de las oquedades del basalto de Serra Geral que han sido liberados por la erosión y transportados por un importante sistema fluvial. En muchos casos son notables algunos donde se conservan las características de geodas silíceas. En la fracción arena los clastos dominantes son de naturaleza cuarzosa. También se intercalan bancos de areniscas silicificados de carácter lenticular visibles en el Parque Nacional El Palmar, en la zona de Ubajay y en la de Concordia como asimismo bancos de arcillas verdosas.

Figura 52: Discordancia entre Formación Ituzaingó y Formación Paraná, en La Celina, Entre Ríos.
La costra corresponde al "Mesopotámico.(arriba) y Afloramientos de la Formación Ituzaingó en la misma localidad.

Figura 53: Fragmentos de vertebrados fósiles presenten en el “horizonte mesopotamiense”, base de la Formación Ituzaingó en distintos puntos de la provincia de Entre Ríos: fragmento craneal, huesos largos y molares de mamíferos y vertebras de peces que probablemente hayan sido removidos de la Formación Paraná.

Figura 54: Formación Salto en San Javier, Misiones (abajo) y en la zona de Santo Tomé, Corrientes (arriba).

En Misiones, en la zona de San Javier, son notables los conglomerados pardo-rojizos con algunas intercalaciones de gravas y arcillas que conforman la terraza superior.

En la zona de Santo Tomé los niveles conglomerádicos son visibles conformando la terraza alta, por lo menos hasta la zona de Quay Grande. En el área del Arroyo Yatay, inmediaciones de Paso de los Libres, Riggi (1936) describió la presencia de rodados de color rojizo y arenas de igual color que son recubiertas por arcillas arenosas grises, asignándolas al Plioceno.

Desde el sur de Corrientes y fundamentalmente en Entre Ríos esta unidad se extiende con afloramientos visibles en la cuenca del Río Uruguay y se desarrolla en el subsuelo hasta la cuenca del Gualeguay, en la zona de Villaguay. En el área de Monte Caseros, Corrientes, sus afloramientos son visibles en las inmediaciones de la ciudad y hasta el Arroyo Timboy donde se reconocen unos 4,50 m de arenas cuarzosas blanco amarillentas y amarillo rojizas ligeramente cementadas, estratificadas, con intercalaciones lenticulares de arcilla de color gris claro

La distribución en el subsuelo es lo suficientemente amplia como para proveer del agua que demanda la producción arrocera de Entre Ríos. Para Santi (2006) se reconoce integrada por arenas cuarzosas medias a gruesas amarillentas que contienen intercalaciones de conglomerados, situación que ya fuera señalada por Bertolini (1988) al describir una serie de perforaciones hechas en toda la región. Se estima que en ella hay no menos de 3000 perforaciones en un área de 140.000 hectáreas, circunstancia que permite evaluar la extensión y características geológicas de esta unidad en el subsuelo entrerriano.

Edad: Hay estudios sobre restos fósiles encontrados en diferentes localidades, siendo destacado la presencia de troncos fósiles en la zona (Palmaxylon concordiense, P. yuqueriensis, Caesalpinium nathorsti ) . También se reconoce la presencia de troncos fósiles de palmeras en la cuenca del Uruguay (Lutz, 1979, 1980).

Observaciones: En muchos lugares de la cuenca del Uruguay no se ha logrado diferenciar con claridad una discontinuidad entre esta unidad y las formaciones Ubajay y Bompland que se le superponen. Tanto una como las otras representan un ambiente fluvial en el que el material detrítico tiene un mismo origen dando lugar a sedimentos de una granulometría parecida. Tal vez la única diferencia radique en el tipo de cementación ferruginosa que es más notable en la Formación Salto que en las que se le sobreponen. En un trabajo reciente Iriondo y Krohling (2007) proponen reemplazar el nombre de ¨Salto Chico¨ en sus facies conglomerádicas arenosas y arcillosas por el nombre de Formación San Salvador. Si bien las describen basados en datos de subsuelo, señalan que la misma se refleja en imágenes satelitarias como paleocauces. Es obvio que conforme a las reglas de prioridad del Código de Nomenclatura Estratigráfica no son válidos los argumentos usados para fundarla siendo conveniente el respeto del nombre de Salto.

Cuaternario

Pleistoceno

Formación General Alvear (Iriondo, 1980)

Sinónimos: "Calcaire cloisoné" (D´Orbigny, 1842), "Hermosense" (Frenguelli 1920, 1947), "Formación Yupoí",( Aceñolaza, 1976, Aceñolaza y Sayago 1980), Formación Alvear , Iriondo (1980), Formación Villa Urquiza, (Bertolini 1987); Formación Puerto Alvear, Formación La Juanita y Formación Punta Gorda, Iriondo et al (2000); Formación Villa Urquiza (Bertolini et al. 2003); "Brosa" en la nomenclatura vial de Entre Ríos.

Definición: Limos y arcillas pardas, pardo-rojizas y pardo-amarillentas, con alto contenido de cenizas volcánicas y carbonatos que desarrollan un particular tabicado bajo la influencia de las variaciones de la capa freática.

Litología y distribución: Iriondo (1980) señala como localidad tipo de esta unidad a General Alvear, departamento Diamante de la provincia de Entre Ríos señalando que esta unidad tiene representación, sobre la costa del río Paraná, desde el sur de La Paz hasta cercanías del Arroyo Nogoyá; mientras que en subsuelo se detecta mediante perforaciones hasta la vertiente occidental del río Gualeguay.

Figura 55: Detalle mostrando la típica estructura tabicada de la Formación General Alvear.
Las capas blancas hizontales son carbonatos acumulados por la fluctuación de la capa freática.

Iriondo (1980) la define integrada una tosca dispuesta en capas horizontales de hasta 5 cm de espesor y cerrada por otras verticales que le da un aspecto tabicado. En los tabiques se reconoce un limo pardo-rojizo a rosado, en gran parte de origen volcánico que presenta trizas de vidrio. En partes tiene la característica de una ceniza pardo-amarillenta, áspera al tacto.

En su base normalmente hay una concentración de carbonatos que llegan a conformar una tosca de hasta 50 cm de espesor. También son notable pátinas de manganeso y concentraciones oscuras de vivianita. Al tabicado se lo interpreta originado por variaciones de la capa freática que normalmente se encuentra dentro de esta unidad. El espesor es variable entre 1 y 9 metros siendo particularmente notable en las barrancas del Río Paraná donde su presencia da lugar a un resalto de paredes normalmente verticales. En general esta unidad se encuentra en la cota 35, pudiendo ser identificada por tener una compacidad mayor a las unidades infra y superpuestas.

La Formación General Alvear se apoya en discordancia sobre un banco arcillas gris verdosas y/o arenas de la Formación Ituzaingó marcando la discontinuidad con una concentración de tosca carbonática que en ciertos sectores llega a constituir un banco de hasta 70 cm de espesor. Este banco es de naturaleza supergénica en razón a que constituye una acontecimiento post-sedimentario que tuvo origen en el lixiviado de carbonatos y concentrado sobre las referidas arcillas de la Ituzaingó. Se destaca que este nivel alberga el primer acuífero (freático) en amplios sectores de la región occidental de Entre Ríos.

El techo está dado por una discordancia erosiva que da lugar a una superficie irregular y que, de alguna manera, determina el espesor y extensión de sus afloramientos.

Edad y fósiles: No es una unidad que contenga demasiados fósiles lo que dificulta una mejor determinación de su edad aunque ha sido común seguir los criterios de Frenguelli (1920)que la asigna al Pleistoceno medio-superior (Ensenadense). Recientes trabajos llevados a cabo por Noriega et al (2006, Candela et al 2007) reconocen la presencia de roedores caviomorfos tales como Cavia galileoi, Phugatherium, Paramyocastor,Eumysops, Lagostomus, etc. que asignarían una antigüedad mayor a esta unidad (Plioceno). Estos fueron obtenidos en afloramientos del departamento Diamante que dichos autores asignan a los niveles basales del "Grupo Punta Gorda"(sic).

Observaciones: Originalmente Aceñolaza (1976) identificó este nivel estratigráfico con la Formación Yupoí aunque luego, este nombre, fue descartado dado a su no correspondencia litoestratigrafica con la unidad homónima del oeste de Corrientes.

Con posterioridad Iriondo (1980) la describe esta unidad con el nombre de Formación Alvear, nombre que ya había sido usado por Caminos (1979) al redefinir la secuencia volcánico-sedimentaria del Jurásico superior-Cretácico inferior que aflora en la Sierra de Alvear, en Tierra del Fuego y que había sido nominada por Petersen (1949) como "Serie de Alvear". Si bien Bertolini (1983) introdujo en nombre de Formación Villa Urquiza en virtud a que en la zona mencionada tiene una expresión vertical y horizontal de mayor mangnitud. Se entiende que es conveniente continuar usando el de ¨Alverar¨ anteponiendo el de ¨General¨ en atención al nombre de la localidad tipo de Entre Ríos y que a su vez no colisiona con la definición de Caminos para las metamorfitas cretácicas de Tierra del Fuego.

Formación Hernandarias ( Reig, 1957)

Sinónimos: Argile gypseuse del Tertiaire guaranien y G Argile trise avec amas de gypse fibreux ou lamelaire del Tertiaire patagonien (D´Orbigny, 1842), Mesopotámico superior en facies correntinas (partim. Bonarelli y Nájera, 1913), Arcilla palustre prensenadense+loess pardo rojizo ensenadense+loess pardo belgranense, (Frenguelli 1920), "Limos y loesoides", Frenguelli (1947), Formación Hernandarias, Reig (1957), Formación Hernandarias (Aceñolaza, 1976, Aceñolaza y Sayago, 1980, Iriondo 1980); Formación Bonpland (Gentili y Rimoldi, 1979)

Definición: Arcillas pardo rojizas y verdosas con intercalaciones de limos loesicos, con bancos de yeso y conteniendo en su estructura pátinas manganesíferas y concreciones esfericas y rizoconcreciones carbonáticas.

Distribución en la Mesopotamia: Su localidad tipo se encuentra en la zona de Hernandarias (Entre Ríos) y corresponden con facies lacustres que se desarrollan desde la cuenca del arroyo Las Conchas (Espinillo) hasta la del Guayquiraró (Entre Ríos). Pueden correlacionarse con esta unidad las arcillas y limos pardo-rojizos con tosquilla de la cuenca del río Gualeguay y del Gualeguaychú. Asimismo se la localiza mediante perforaciones en la provincia de Entre Ríos con un espesor máximo del orden de 65 metros en la perforación de Cerrito (Cordini, 1949). Se dispone en discordancia indistintamente sobre las arenas de la Formación Ituzaingó como sobre las arenas tobáceas de la Formación Alvear.

Litología: Arcillas pardas, verdosas y rojizas con intercalaciones de niveles de alabastro y "bochones de yeso". En sus niveles basales tienen mayor frecuencia arcillas verdosas y grises, encontrándose en ellas niveles con yeso. Hacia arriba pasa a arcillas pardo-rojizas que contienen abundantes concreciones esferoidales de tosca, a veces de poca consistencia, lo que le otorga un aspecto moteado.

El perfil tipo, relevado una centena de metros al norte del puerto de Hernandarias, ofrece una sección cercana a 20 metros integrada, de abajo a arriba, por arcillas verdes con concreciones carbonáticas que se disponen sobre una acumulación de "toscas" que se ubica entre el piso de esta formación y el techo de la Formación Ituzaingó. El banco de "tosca" es fruto del lixiviado de carbonatos en la Formación Hernandarias y concentrado tanto en el piso de las acrcillas como en las arenas que sirven de base. Generalmente tienen un espesor del orden de 3 metros presentándose como una sucesión de tosca carácter lenticular con espesores individuales variables entre 20 y 50 centímetros.

Las arcillas verdes grisáceas ( 5 Y 6/1) de la base tienen unos 5 metros de espesor son muy adhesivas reconociéndose en ellas un moteado debido a la existencia de óxidos de Mn y Fe. Hacia arriba son seguidas por 2,30 metros de un material arenoso limoso que contiene delgadas intercalaciones de arcilla blanco amarillenta. A ésta se le superponen unos 2 metros de un material franco arcilloso con abundantes concreciones de carbonato de calcio y motas de óxido de manganeso de color 7,5YR 4/4.

Por sobre éste sigue 0,80 metros de loess pardo amarillento a grisáceo (2,5 Y 5/2) que es recubierto por 1,50 metros de arcillas verdes con núcleos de yeso. Culmina la sección con unos 3 metros de una arcilla rojiza que contiene dispersa nódulos carbonáticos.

El caso particular de las toscas basales se destaca que hay un nivel inferior compuesta por un material más duro y tenaz que es seguido por otro más blando y hasta pulverulento. Un estudio de su quimismo en la zona de Hernandarias realizado por Battaglia (1948), señala para la primera un contenido de 61% de CO3 Ca, y para la segunda un 44,80 % de CO3Ca.

Dentro de las arcillas verde-grisáceas y verdes son frecuentes dendritas de manganeso o forman pequeños gránulos de pirolusita distribuidos irregularmente en la masa. En general no es posible observar una estratificación interna, son muy plásticas, untuosas al tacto y humedecidas dan una sensación "jabonosa".

La presencia de yeso se nota de manera de "bochas", drusas y tabiques de alabastro siendo abundante en los niveles verdosos aunque también se los encuentra en el limo arcilloso rojizo superior donde adquieren un particular color rojizo. Estudios hecho por Battaglia (1948) sobre muestras de yeso proveniente de la zona de Hernandarias señalan un contenido del 81,17% de SO4Ca.

En la zona de La Celina y Villa Urquiza, departamento Paraná, el banco de arcilla tiene un espesor variable entre 4 y 13 metros disponiéndose en discordancia sobre el calcáreo tabicado de Formación General Alvear. Generalmente el tercio inferior está compuesto por una arcilla plástica de color gris verdosa con dendritas de manganeso, que es recubierto por otra arcilla que paulatinamente va tomando coloración pardo rojiza y en la que es frecuente la presencia de nódulos carbonáticos y pedotúbulos. En esta última suelen aparecer niveles limosos o limo-arenosos de igual color que indican un posible aporte eólico.

En la zona de Arroyo Sauce, en el departamento Paraná, Cordini (1949) describe una sección de unos 6,50 metros espesor de un limo pardo-rojizo que contiene yeso en concreciones, llegando las mayores a 200 kg. Por metro cúbico que excepcionalmente ha llegado a tener hasta 600 kg

Asimismo debe señalarse que se ha detectado, en distntos afloramientos de esta región, la presencia de algunos niveles de material volcánico. Particularmente en una perforación realizada en Sauce de Luna, se reconoció la existencia de una intercalación de una capa de 6 metros de espesor de cenizas volcánicas (Bertolini et al. 1988).

Edad: Hay una datación que establece que su depositación ocurrió en el lapso 1.3 a 0.8 M.a (Iriondo, 1996). En Arroyo Alcaraz Reig (1956) menciona el hallazgo de vertebrados del Ensenadense entre los que cita Scelidotherium, Toxodon, Pseudoartoctherium, Megatherium, Stegomastodon, Smilodon, Neochoerus y Mesotherium.

Observaciones: Los diferentes trabajos que se han referido a la Formación Hernandarias señalan que ella representa depósitos de origen palustre y lacustre ocurridos en una amplia región de Mesopotamia y Pampasia en el Pleistoceno medio.

En la interpretación de Tapia (1935) es en tiempos "ensenadenses" cuando se formó una amplia planicie recubierta de lagos y pantanos en toda la región. A ese momento lo denominó "Época de los Grandes Lagos del Cuaternario". Estos lagos se habrían formado bajo condiciones ambientales húmedas y fundamentalmente templadas a frías, en una planicie de escaso relieve al cual llegaban aportes detríticos eólicos ( loésicos) con abundante aporte volcanogénico. Es posible que por las características de este aporte muchos de estos lagos hayan sido amargos dando, como resultado, los niveles con abundacia de yeso.

La amplia planicie -"superficie estructural" en el sentido de Aceñolaza y Sayago (1980)-, ocupa una gran extensión entre Corrientes y Entre Ríos, teniendo una cota máxima cercana a los 90 metros. El espesor máximo de Formación Hernandarias es de unos 65 metros en la perforación de Cerrito (Cordini, 1949, Aceñolaza y Sayago, 1980), debiéndose señalar que sus máximos espesores están vinculados con un paleorelieve generado por la erosión de los estratos que le sirven de base (formaciones Ituzaingó/General Alvear).

Es importante anotar que las formaciones que se describen a continuación (formaciones Toropí, Yupoí y Bompland) de alguna manera tienen relación con la Formación Hernandarias en cuanto representan facies fluviales y/o palustres ocurridas en el mismo tiempo geológico.

Formación Toropí (Herbst y Alvarez, 1974)

Sinónimos: " Horizons B calcaire a fer hydraté , D´Orbigny (1846); "Serie gredosa" ( pp. Bonarelli y Longobardi, 1929); Formación Yupoí, sección inferior (Herbst, 1971, Formación Toropí (Herbst y Alvarez, 1974), Formación Bonpland (Gentili y Rimoldi, 1979)

Definición: Según Herbst y Alvarez, (1974) se compone de "arenas arcillosas, limos arenosos y en parte de arcillas arenosas de color predominantemente gris en partes amarillentos y en parte verdosas".

Distribución en la Mesopotamia: Tiene su localidad tipo en el arroyo Toropí al sur de Bella Vista, donde el espesor es del orden de 6-8 metros. Para Herbst y Santa Cruz (1999) a esta unidad es posible observarla a lo largo del río Paraná entre Ituzaingó y el límite con Entre Ríos, recubriendo los niveles de Formación Ituzaingó. En un sentido más estricto podría identificarse como sección tipo la del arroyo homónimo y zona tipo la que va entre en Arroyo Riachuelo, al sur de Corrientes hasta Santa Lucía.

Figura 56: Vista parcial del perfil tipo a unos 200 metros al norte del Puerto de Hermandarias y sección esquemática de la secuencia estatigráfica.

Figura 57: Fotografía de la barranca del Paraná con indicación de la secuencia estratigráfica que involucra,
de abajo a arriba, a las formaciones Ituzaingó,General Alvear, Hernandarias y Tezanos Pintos, Villa Urquiza, Entre Ríos.

Litología: Son arenas grises hasta ligeramente amarillentas, bastante consolidadas por su matriz arcillosa estratificadas en bancos que van entre 20 y 100 cm, en el cual la fracción arena es dominantemente cuarzosa. Su posición es discordante sobre la Formación Ituzaingó

Edad: Conforme a los datos aportados por restos fósiles de vertebrados entre los que se ha reconocido Scelidodon, Sclerocalyptus, Toxodon sp. Stegomastodon sp., etc (Alvarez, 1974) esta unidad se ubica en el Pleistoceno medio-alto (Ensenadense) y por su posición estratigráfica sería una unidad equivalente a la Formación Hernandarias y representativa de una etapa deltaica en el lago en el que se originó esta última. En ese aspecto puede decirse que esta unidad representa una facie fluvial que se desarrolló sobre los sedimentos de Formción Ytuzaingó en la amplia planicie que hoy ocupa el centro-oeste de Corrientes donde circularon sus antiguos cauces del Río Paraná. La unidad que sirvió de base (Formación Ituzaingó) proveyó el material arenoso que constituye el mayor porcentaje de sus componentes.

Formación Yupoí (Herbst, 1969)

Sinónimos: Formación Yupoí (Herbst, 1969), Horizons C, argille gypseuse (D´Orbigny, 1846), Formación La Paz (Gentili y Rimoldi, 1979).

Definición: Se define integrada por areniscas arcillosas y pelitas arenosas de color gris, verdoso hasta rojizas, con intercalaciones de arenas ocráceas. Da lugar al desarrollo de "tubos de órgano"

Distribución en la Mesopotamia: Sus mejores afloramientos se localizan en la zona que va entre Empedrado y Santa Lucía.

Litología: Yupoí, según Herbst (1972) se reconoce por una particular erosión en tubos de órgano es la que le brinda el nombre yu ( o jhu)= aguja y poí = delgada y alta. Se extiende desde Corrientes a algo más al sur de Esquina. Corresponde a arenas limosas y en menor proporción arenas arcillosas de colores grisáceos a verdosos y a veces rosado claro.

La estratificación es maciza, algo deleznable al estado seco lo que al ser sometida a la erosión da lugar a la particular morfología de "tubos de órgano". La fracción arena está representada por granos de cuarzo y en menor proporción feldespatos; mientras que en las arcillas predominan las montmorillonitas. En su base se reconoce la existencia de un banco de unos 0.5-1.5 metros de una arenisca algo consolidada de color pardo rojiza. El espesor es variable entre 2-3 metros, siendo los valores máximos en las barrancas del Paraná entre 8-10 metros (Herbst y Santa Cruz, 1999)

Edad: Se han reconocido vertebrados tales como Euphractus sp, Pampatherium sp., Equus (Amerhippus) sp., Stegomastodon sp. Megatherium sp., etc. (Alvarez,1974) Atribuyéndose al Pleistoceno alto-Holoceno 780.000 a 8.500 años Se menciona que esta unidad se depositó bajo condiciones menos húmedas que las actuales, posiblemente vinculado a ambiente fluvial y pantanoso.

Formación Bonpland (Gentili y Rimoldi, 1979)

Sinónimos: "Sedimentos Terciarios modernos" Varias Cartas Geológico-Militares (IGM, 1942-1944); Formación Toropí (Herbst y Santa Cruz 1999)

Definición: Gentili y Rimoldi (1979) definen con este nombre a arenas arcillosas, limos arenosos y arcillas arenosas, plásticas y cohesivas, cuyo color varía entre el gris blanquecino,verdoso hasta rosado y rojizo que principalmente afloran en la cuenca del Río Miriñay, en Corrientes.

Litología y distribución: En términos generales es un material arenoso en el que varían las proporciones de limo y arcilla contenido que le otorga cohesión y cierta plasticidad conforme sean los porcentajes del material fino. En éste suelen ser frecuente concreciones de carbonatos, nódulos manganesíferos y, en algunos sectores, pequeñas rosetas de yeso.

Afloramientos de esta unidad se dan en diferentes puntos de la cuenca del Río Miriñay, especialmente configurando una terraza alta. En la ruta que va de Uruguayana a Curuzú Cuatiá tiene buenos afloramientos desde la zona de Arroyo Irupé hasta Bompland. También se registran afloramientos en la parte oriental de la Hoja Itá Caabó entre el Arroyo Ayuí Grande y el Rio Miriñay, en la del arroyo Curupicay como asimismo en la zona de San Roquito y San Salvador sobre ruta provincial 136. También hay afloramientos en las hojas Pirití Guazú y Pozo Cuadrado donde estos niveles conforman restos de una terraza sobre el actual cauce del Miiriñay. También a esta unidad pueden asignarse sedimentos de igual característica que se encuentran en la cuenca de los arroyos Aguapey, tramo medio e inferior, Guaviraví y Mocoretá

Figura 58: Vista de afloramientos de las formaciones Ituzaingó, Toropí y Yupoí en cercanías de Empedrado, Corrientes.
La base de la secuencia es Formación Ituzaigó a la que se le superponen en discordancia las formaciones
Toropí y Yupoí. Las paredes verticales “en órgano” corresponden a esta última.

Figura 59: Afloramientos de la Formación Bonpland en ruta provincial 23,en cercanías a Paso Ledesma, Corrientes

Observaciones: A Gentili y Rimoldi ( 1979) les llamó la atención la distribución de un material arenoso de origen fluvial en una amplia región del valle del Miriñay cuyo mapeo anterior por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército las había asignado al Terciario sensu lato. Por la posición estratigráficaen la que se encuentran Herbst y Alvarez (1974) y Herbst y Santa Cruz, (1999) las reasignaron al Pleistoceno e hicieron equivalentes a la Formación Toropí de los afloramientos de la costa del Paraná.

Si bien es posible que haya correspondencia temporal entre ambas, conforme a nuestras observaciones debe mantenerse el concepto de Formación Bonpland para describir el Pleistoceno fluvial, palustre y hasta lacustre que se desarrolló entre la cuenca del Aguapey, Miriñay y cuenca del Mocoretá. Corresponde a una etapa de divagación fluvial de cursos de agua que probablemente procedían desde el Paraná cuando éste volcaba sus aguas en la zona del Iberá. En general estos afloramientos se encuentran en cotas inferiores a los 70 metros sobre el nivel del mar.

Formación Apóstoles (Gentili y Rimoldi, 1979)

Sinónimos: Formación Apóstoles (Gentili y Rimoldi, 1979) Formación Oberá (Iriondo, 1996); Formación Apóstoles (Avila y Portaneri, 1999); "Lateritas y "suelos lateríticos" (Tchilingurián, et al 2005)

Distribución en la Mesopotamia: Esta unidad tiene una amplia distribución en la provincia de Misiones y en el oriente de Corrientes hasta la zona de Yapeyú.

Litología: Son limos arcillas y arenas de color pardo rojizo a rojo que se desarrollaron indistintamente sobre el basalto de Serra Geral, las areniscas de Botucatú, las arenas arcillosas de Bonpland o sobre los conglomerados de la Formación Salto. Representa un proceso de meteorización laterítica ocurrido bajo condiciones climáticas cálidas y húmedas en el Pleistoceno.

En general tiene un espesor no mayor de 10 metros pudiendo observarse que la parte superior es limo-arcillosa y, en algunos sectores, contiene niveles arenosos o de gravas que denotan una participación fluvial. En su base hay restos de la roca que le sirve de sustrato, principalmente un basalto alterado, que llega a tener hasta 2 metros de potencia. Esta unidad tiene una continuidad lateral variable, siendo más extensos sus afloramientos en la zona norte, al sur de Iguazú, siguiendo la costa del Paraná hasta la zona oriental de Corrientes. Otro sector con amplios afloramientos están en el área de Oberá- Leandro Alem continuando a lo largo de ruta nacional 14 hasta la zona de San Pedro y Bernardo de Irigoyen. La zona que incluye Apóstoles hasta inmediaciones a Itacaruaré por el este y Azara al oeste es donde se aprecian las características que la distinguen. En la provincia de Corrientes, los afloramientos se encuentran conformando una amplia zona que va desde San Borjita a Virasoro de manera continua, y con una expresión más reducida llega hasta la zona de Yapeyú-Tapebicuá.

También, dentro de esta unidad en algunos sectores de la provincia de Misiones y noreste de Corrientes hay bancos ferríferos que son conocidos como "tacurú" cuyo origen se encuentra en un proceso de lixiviado y concentración por aguas meteóricas descendentes (ver Recursos Naturales).

Edad: No hay registros paleontológicos que permitan asignar una edad al proceso laterítico que dio lugar a esta unidad aunque, considerando el marco regional y la posición estratigráfica pueda suponerse originada en el Pleistoceno alto. Sin perjuicio de ello para Gentili y Rimoldi (1979) ella se habría formado en el Holoceno; mientras que para Iriondo (1996) se correspondería con el Estadio Isotópico 4 ocurrido entre 60.000 y 77.000 años.

El acontecimiento que dio lugar a la laterización del substrato tiene una amplia representación tanto en Argentina como en Brasil y Paraguay. Así por ejemplo en gran parte del estado de Rio Grande do Sul (Brasil) se designa con el nombre de Laterita Serra do Tapes (Delaney, 1965) al material resultante del proceso pedogenético regional que ocurre tanto sobre rocas cristalinas y metamórficas en dicha localidad como asimismo en las regiones limítrofes con la provincia de Misiones probablemente ocurrido durante el Pleistoceno. También como una laterita y sirviendo de base a Serra do Tapes, se desarrolla la Formación Itapoá se habría formado en un ambiente de arenas de emersión y dunas luego de la regresión pleistocena de la Formación Chui (Pleistoceno).

Holoceno

Formación Tezanos Pintos (Iriondo, 1980)

Sinónimos: Formación Córdoba, Aceñolaza (1976), Formación Tezanos Pintos (Iriondo 1980), Formación Tezanos Pintos (Kröhling y Orfeo, 2002).

Definición: Loess y limos de color castaño claro con bajo contenido de arenas muy finas y arcillas cuya sección tipo se definió en la localidad homónima, provincia de Entre Ríos (Iriondo, 1980 ).

Distribución en la Mesopotamia: Iriondo (1980) describe como localidad tipo al afloramiento visible en el arroyo El Salto, a unos 5 km al sur de la Escuela Alberdi e inmediaciones de la localidad Tezanos Pinto (Entre Ríos). Estos sedimentos loésicos tienen una amplia distribución en el centro-oeste de la provincia de Entre Ríos pudiendo ser observados desde la cuenca del Gualeguay hasta algo más al norte de la ciudad de La Paz. Para Kröhling y Orfeo (2002) puede identificarse con sus características en distintas localidades de la provincia de Santa Fe.

Litología: Esta unidad está constituida fundamentalmente por loess, aunque también en su composición forman parte conglomerados de toscas, arenas finas limos y arcillas cuyo color varía entre pardo-rojizo a castaño claro, y amarillento. En algunos sectores, son frecuentes concreciones esferoidales y rizoconcreciones de carbonato de calcio de naturaleza secundaria. En determinados lugares (departamento Paraná) se intercalan niveles con ceniza volcánica de color blanco a gris verdoso.

Esta unidad se apoya en discordancia por sobre la Formación Hernandarias recubriendo un paleorelieve de diseño irregular en el cual también participan niveles fluviales que generalmente acompañan el diseño del actual sistema de drenaje.

En algunos sectores y formando parte de los niveles inferiores se desarrollan niveles conglomerádicos, el tamaño de cuyos clastos varía entre grava y gravilla; son de poco espesor y escasa continuidad lateral. Los clastos corresponden a toscas y tosquillas que provienen de la remoción de la formación precedente y normalmente están incluidos en una matriz limosa pardo rojiza o pardo-amarillento. En algunos puntos se observa estratificación diagonal correspondiendo estos niveles conglomerádicos a cortos paleocanales desarrollados en el limo o limo-loésico basal.

Figura 59: Formación Apóstoles en cercanías a Apóstoles y Oberá, provincia de Misiones.
El material limoso se apoya en sobre los basaltos de la Formación Serra Geral.

Normalmente recubriendo estos niveles está un loess pardo-amarillento, friable, masivo que presenta disyunción prismática dando lugar a taludes verticales a subverticales. El espesor es variable entre 1 y 4 metros y su mayor desarrollo está vinculado con el paleorelieve que recubrió.

Edad: Dataciones siguiendo el método termoluminiscente indican que su depositación habría tenido lugar entre los 36.000 y 8.000 años representando condiciones paleoambientales de aridez ( Iriondo y Kröhling 1995, Kröhling, 1999). Asimismo estos niveles han proporcionado restos de vertebrados fósiles, especialmente de Glyptodon spp., Stegomastodon, Tapirus, etc, (Tonni, 2004) y Scelidodon sp. (Ferrero 2008).

Formación Isla Talavera ("Querandinense"-"Platense" ) (Gentili y Rimoldi, 1979)

Sinónimos: "Piso Querandino" Doering (1882); "Samborombonense" partim. Groeber (1949), "Querandinense" y "Platense" Frenguelli (1957), Tricart, (1973); Formación Isla Talavera, Gentili y Rimoldi (1979); "Depósitos del Arroyo Ñancay", Bertolini, (1995).

Definición: Depósitos arcillosos, arenosos y bancos de conchillas de moluscos correspondientes a un par de avances del mar a cota +10 en el Pleistoceno superior y +5 durante el Holoceno que ocuparon el estuario del Río de La Plata y sur de Entre Ríos.

Distribución en la Mesopotamia: Los depósitos de trangresión holocénica y sus expresiones morfológicas se encuentran desde un eje aproximado Victoria (Entre Ríos) -Rosario ( Santa Fé) en el noroeste, hasta la confluencia de los ríos Uruguay y Paraná en el Río de La Plata. Está representado por una amplia llanura costera de la cual emerge la "Isla Ibicuy" (Groeber 1961) protegida por cordones de médanos como asimismo los que se encuentran en la línea Ceibas-Médanos-Puerto Ruiz. Para Tricart (1973) el "Querandinense" se corresponde con el máximo +10 metros de la transgresión holocena; mientras que la fluctuación correspondiente a + 5-6 metros la asigna al "Platense".

Litología: La planicie resultante de los avances y retrocesos del mar de fines del Pleistoceno y el Holoceno, fundamentalmente está integrada por limos arcillosos, arenas y bancos de conchillas que en general tienen una representación geomorfológico, aunque el espesor máximo observado en el subsuelo de Isla Talavera es de unos 20 metros (Gentili y Rimoldi, 1979). Para Toledo (2005) el material que caracteriza al "Piso Platense" son limos negros, grises y margas gris claras a blancas de los cuales, los más oscuros contienen Heleobia parchappii las que han sido datadas en 10.730 AP.

Cavalloto et al (2005) describen los elementos morfológicos, litológicos y espesores de la siguiente manera: (1) Facies de estuario abierto, corresponde a la fase transgresiva y se caracteriza por ser arcillas limosas verde-oliva con fragmentos de conchilla con un espesor máximo de unos 20 metros. Dataciones hechas determinan una antigüedad de 8.620 AP. Sería equivalente a la Formación Atalaya. Sirve de base para (2) Facies de llanura de mareas, caracterizada por limos de color castaño su espesor máximo llega a 25 metros (3) Facies de llanura con cordones de playas caracterizada por arenas finas de color castaño pálido su espesor no supera los 2 metros. Contiene restos de Erodona mactroides cuyos valores isotópicos van entre 6.440 y 5.40 años AP. Sigue la (4) Facies de médanos que se presenta de manera de cordones medanosos dispuestos por sobre la anterior y que está representada por arenas finas castañas bien seleccionadas que caracterizan la "Isla Ibicuy" y el alineamiento Ceibas-Puerto Ruiz. Mediante estudios OSL que señalan antigüedad entre 2.820 y 1.690 años AP. Siguen (5) Facies de llanura de mareas. Corresponden a las playas de regresión de Iriondo (1980) compuesta por arenas finas a muy finas con un espesor máximo del orden de los 6 metros.Tiene niveles de conchillas con Erodona mactroides y Littoridina pascium cuyas edades radiocarbónicas van entre 2.530 y 1.770 años AP. Por último describen las (6) Facies de llanura de mareas predeltaicas caracterizado por fangos de estuario en los que se encontraron restos arqueológicos cuya datación va entre 2.700 y 2.500 años AP.

Consideraciones.: Estudios geológicos-estratigráficos interpretan que en el estuario del Río de La Plata y valle del Paraná hubieron dos ingresiones del mar en el Cuaternario y que en conjunto se las asigna al "Querandino". Este es un término ambiguo que en muchos casos engloba una transgresión ocurrida en el Pleistoceno superior, entre 36.000 y 26.000 años AP que corresponde a un nivel del mar cercano a +10 y otra que está relacionado con un avance marino que llegó hasta la cota +5 que ha ocurrido en el Holoceno (Tricart, 1973; Guida y González, 1984). Hay abundante registro de dataciones radimétricas sobre material carbonático de conchillas fósiles cuyo rango varía entre 6.400 y 1.600 años (Cavalloto et al, 2005). En ambas se reconoce a Erodona mactriodes, Mactra isabellana y Tagelus gibbus como fósiles comunes en ambas fluctuaciones del mar (Aguirre, 1990, 1993; Aguirre y Farinatti,200; Aguirre y Fucks, 2004). Los valores arriba mencionados posiblemente representan fluctuaciones de un mar alto que entre el Pleistoceno superior y Holoceno no terminó de retirarse del estuario del Río de La Plata

Edad: La fauna fósil es similar a la que actualmente vive en la costa atlántica motivo por el cual no facilita una interpretación cronológica basada en los fósiles. Como ya se mencionó hay un importante número de dataciones basadas en isótopos sobre conchillas de estos moluscos las que han permitido diferenciar dos ciclos transgresivo-regresivos en el lapso Pleistoceno superior-Holoceno. Sería equivalente sensu lato de la Formación Las Escobas y Atalaya de la costa atlántica de Buenos Aires.

Observaciones: La facies de cordones litorales del "Querandíno" proveen arena silícea de buena calidad para la industria del vidrio plano y el silicato de sodio. Estos cordones tienen una forma de medialuna alargada que rodea el "Alto del Ibicuy" entre Mazzaruca, Puerto Perazzo y Holt. Se trata de arenas blanco-amarillentas, muy bien seleccionadas, cuarzosas con alto contenido en SiO2 (98,9%) pocas impurezas, generalmente pátinas ferruginosas y escasa proporción de minerales pesados. El espesor llega a 4 metros, teniendo en su base niveles arcillosos. Se señala que la producción es del orden de las 10.000 a 12.000 tn/mes (Arrospide, 1999)

Formación Ubajay (Gentili y Rimoldi, 1979)

Sinónimos: Formación Ubajay, Gentili y Rimoldi (1979); Formación El Palmar, Iriondo (1980).

Definición: Se define a una sucesión de psefitas gruesas constituida principalmente por rodados de calcedonia y ópalo con tamaño variable entre 2 y 10 cm de longitud, bien redondeados con mediana y baja esfericidad dispuestos en una matriz arcillo arenosa de color rojizo y amarillento.

Figura 61: Perfil geológico según perforaciones de una sección entre Gualeguay (Entre Ríos) y Zárate (Buenos Aires) en el cual se indican tipos litológicos acumulados durante la transgresión "Querandí". negro: cordones de playa y médanos; rayas: sedimentos de estuario abierto; punteado fino: llanura de playas; redondeles: sedimentos del delta (Según Cavallotto et al 2005)

Figura 62: Imagen satelital del sur de Entre Ríos donde se aprecian las barras de marea, la "isla" Ibicuy y las barreras de arena medanosa.
Arriba de la localidad Médanos, algo más oscuro, se aprecia lo que fuera una laguna marginal

Distribución en la Mesopotamia: Se localizan desde la zona del arroyo Mocoretá hasta cercanías a Gualeguaychú constituyendo una importante fuente de gravas para la construcción ("ripio", "piedra china"), especialmente en canteras ubicadas en la provincia de Entre Ríos, en los departamentos Concordia, Colón y Concepción del Uruguay. Constituyen terrazas antiguas del Río Uruguay. Gentili y Rimoldi (1979) asignan esta unidad a terrazas con conglomerados depositados por el Río Paraná entre Candelaria y Posadas.

Litología: Al sur del arroyo El Palmar, Iriondo (1980) identifica una sucesión que de abajo a arriba está integrada por una arena cuarzosa amarillenta mediana de 50 cm de espesor a la que se le superponen unos 6 metros de conglomerados de rodados de ópalo, calcedonia y cuarzo blanco con una matriz arenosa mediana de color rojizo a la que le siguen 60 cm de conglomerados con escasa matriz arenosa. Hay intercalaciones limosas y arcillosas pardas, reconociéndose estructuras diagonal y planar. Gentili y Rimoldi (1979) señalan que el valor promedio de la granulometría varía entre el 60-70% en gravas, el 20-30% de arenas y los finos no llegan al 10%.

Edad: De estos niveles provienen los restos asignados a Stegomastodon platensis por Tonni (1987) y que tienen repositorio en el Museo Regional de San José (Entre Ríos). Según este autor el material corresponde a una edad Pleistoceno superior (Lujanense). Asimismo Brea ( 1999) describió la presencia de leños silicificados de anacardiáceas y mimosáceas en afloramientos de esta unidad al norte de Concordia en las costas del lago de Salto Grande en los puntos conocidos como Punta Viracho y Península Gregorio Soler. Este material fue asignado a la especie Schinopsixylon heckii y Menendoxylon piptadiensis que en este caso considera de edad pleistocena superior.

Figura 63: Afloramientos de Formación Ubajay en el Palmar de Colón, Entre Ríos.

Rellenos de valles fluviales
( ="Unidades litológicas sin nominar" Aceñolaza y Sayago, 1980).

Los valles fluviales formados por la erosión de la plataforma estructural del Pleistoceno (Aceñolaza y Sayago, 1980) dio lugar a una serie de paquetes sedimentarios que se ubican en distinta posición topográfica y que generalmente expresan niveles de terrazas que representan fluctuaciones climáticas. Es obvio que ellas se constituyeron acompañando diferentes etapas de aridez y/o pluviosidad que se vio afectada la región en tiempos que van desde el Lujanense a la actualidad.

Hay autores como Iriondo (1980, 1991), Iriondo y Kröhling (19 ) que han preferido asignar como formaciones a las variaciones de litología y suelos que allí ocurren. El problema surge al estudiar cada una de ellas a la luz del Código de Nomenclatura Estratigráfica que tiene en vigencia la Asociación Geológica Argentina (19 )

Sin criticar la intención de ofrecer una sistematización de los diferentes tipos de geoformas, suelos o cronología, vemos inconveniente usar para ello el concepto de Formación ya que el mismo es restrictivo para las unidades litoestratigráficas. En el caso de suelos existen las unidades pedogenéticas y para aspectos temporales las cronoestratigráficas que habría que aplicar en cada caso produciendo una taxonomía adecuada a los criterios de la estratigrafía.

En el caso particular del relleno de los valles fluviales del ámbito mesopotámico, ocurrido a partir del Pleistoceno superior, es posible definir geoformas (Terraza alta, media o inferior), acumulación de sedimentos siliciclásticos (arenas, limos, arcillas) y paleosuelos conforme al lugar en el que se encuentran.

Previo a ello debe reconocerse que existió una "superficie estructural" desarrollada durante la depositación de la Formación Hernandarias que alcanzó una cota cercana a los 100 msnm. Esta misma quedó expuesta a los procesos erosivos que ocurrieron a partir del Pleistoceno superior al comenzar a diseñarse el sistema fluvial de los ríos Paraná y Uruguay con sus tributarios. Especialmente en estos últimos se desarrollaron terrazas y acumulación de sedimentos cuyas características no siempre son equivalentes entre sí.

Si bien, en términos litoestratigráficos, es posible identificar una "unidad" composicional donde arenas-limo y arcillas son el común denominador, no es fácil determinar sus límites tal como lo demanda el Código Estratigráfico para cada caso. De allí que se han reconocido unidades informales tales como "Formación" Arroyo Feliciano, "Formación"La Picada, etc. (Iriondo, 1980 ) cuya valoración solo debe darse en cuanto representen un concepto litoestratigráfico mapeable

Edad: Los sedimentos de valles fluviales han provisto en algunas localidades material paleontológico que sirve para tener una idea acerca del momentos en el cual comienza a desarrollarse el sistema fluvial y llega hasta la actualidad. Así por ejemplo, procedente de distintas localidades de la cuenca del Arroyo Las Conchas, se ha obtenidorestos de vertebrados tales como Stegomastodon, Glyptodon, Sclerocalyptus, Toxodon, etc (Depositados en el Museo de Villa Urquiza). En la cuenca del Arroyo La Ensenada se han reconocido restos de Equus, Pteronura, Holmesina, Antifer, etc ( Tonni, 2004, Alcaraz et al 2005 ).

En la zona de La Palmera, cuenca del arroyo Feliciano al norte de Hernandarias, se encontraron elementos de la fauna actual como Blastoceras, Mazama, Pantera, Rhea, etc con edad radimétrica entre 1200 y 1400 años AP (Tonni, 2004). En la Cuenca del Arroyo Perucho Verna se han obtenido restos de Hydrochoerus y Tapirus (Tonni, 2004)

Unidades informales definidas por sus características geomorfológicos y/o edafológicas

En la literatura geológica sobre la Mesopotamia diversos autores han inscripto con nombres locales una serie de geoformas o suelos que si bien son reconocibles temporal y regionalmente, no se ajustan a lo que establecen las normas de la nomenclatura estratigráfica para unidades litoestratigráficas a las que les es propio el término "Formación".

Además, se agregan otras unidades sobre las que merece se debatan los alcances que tienen bajo el punto de vista geomorfológico, pedogenético o cronoestratigráfico. Sin perjuicio de ello creemos conveniente referirnos a este tipo de unidades por cuanto integran el marco conceptual de la evolución geológica regional.

"Facies de Paleodeltas" (Cavalloto et al 2005)

Cavalloto et al (2005) utiliza el nombre "Facies de Paleodelta" para señalar estructuras deltaicas desarrolladas por los cauces fluviales de los arroyos Nogoyá, Cle y Río Gualeguay que se sobreponen a las que denomina "facies de llanura de mareas" del "Querandí". Estas ya habían sido registradas por Bertolini (1995) con el nombre de "Depósitos deltaicos, parcialmente cubiertos del Holoceno", aunque agrega un sector entre Diamante y Costa Grande.

El ámbito en el que se desarrollan cada una de ellas tiene un frente de 22 km en el caso del Nogoyá, en el Clé 25 km y unos 40 km en el Gualeguay, mientras que sus ápices no superan los 10 km. Litológicamente están caracterizadas por arenas finas aportadas por los cursos de agua mencionados que en algunos casos aparecen cerrados por cordones medanosos. Su carácter tabular no está bien definido, aunque en si representan un acontecimiento sedimentario independiente de la transgresión marina proveniendo el material de la erosión a que estuvieron sometidas las respectivas cuencas fluviales.

"Loess retransportado Itapebí"(Iriondo, 1996)

Iriondo (1996) llama con este nombre una sucesión de algo más de 2 metros de espesor de un limo arcilloso pardo oscuro con concreciones carbonáticas y una costra calcárea que aflora a unos 15 km al este de Salto, Uruguay, en el arroyo Itapebí.

Según Iriondo (1996) el perfil tipo tiene unos 2,20 metros y está representado de abajo hacia arriba por limos arcillosos pardo oscuros que pasan a una costra carbonática de 65 cm de espesor para luego seguir con limos arcillosos pardo escuros que en su parte superior tienen concentraciones carbonáticas.

Para el autor este nivel debería tener ubicación cronológica en el Ensenadense aunque no aporta ningún dato que permita una definición en este sentido. Menciona que en este nivel se localiza la presencia de "colonia de almejas" fósil sin aportar datos taxonómicos ni cronológicos.

"Formación" Arroyo Feliciano (Iriondo et al, 1985)

Esta unidad fue descripta por Iriondo et al (1985) para nominar a los sedimentos que integran la terraza alta de los principales colectores fluviales y de sus afluentes en la provincia de Entre Ríos. Para Iriondo (1996) es el "relleno aluvial acumulado en los valles durante la época húmeda que siguió al episodio desértico correspondiente al Estadio Isotópico 3 ".

Son sedimentos loesoides de color castaño claro con niveles de concreciones carbonáticas e intercalaciones de gravilla con idéntica composición. Suelen contener niveles de paleosuelos e intercalaciones de gravas. Estos son visibles en los paleovalles de los principales tributarios del Río Paraná (arroyos Feliciano, Antonio Tomás, Las Conchas, Ensenada), el Gualeguay y del Uruguay (Yuquerí Grande, Artala, de la Leche, etc).Estima que su espesor varía entre 2 y 5 metros.

En el arroyo La Ensenada, en inmediaciones a Diamante, Alcaraz et al ( 2005) reconocen la presencia restos del ciervo Antifer ultra del Bonaerense y Pantera onca (Ferrero, 2008) (Pleistoceno medio-Holoceno inferior).Conforme a Iriondo (1996) pertenece al Período Isotópico 3 que se corresponde con una antigüedad entre 60.000 y 36.000 años A.P., considerando que se corresponde con el Piso Lujanense

Observaciones: Conforme a las disposiciones del Código de Nomenclatura Estratigráfica constituye una unidad informal en el sentido que conforma una geoforma con una determinada posición topográfica, partícipe del relleno fluvial de cursos de agua secundarios en la provincia de Entre Ríos. En términos geológicos y cronológicos sería equivalente a la Formación La Picada (Iriondo, 1980).

"Formación" Yapeyú (Iriondo, 1996)

Este nombre es aplicado por Iriondo (1996) para describir un sedimento arenoso a franco arcilloso que se encuentra en las partes bajas entre Santo Tomé y Monte Caseros, estando su perfil tipo en cercanías a Yapeyú en la margen derecha del arroyo Guaviraví. Se presenta con un espesor de unos 5,50 metros y comprende a arenas finas de color rojo oscuro, en algunos sectores decoloradas, que supone se formaron por erosión de la Formación Oberá. Lo interpreta como un proceso pedogenético debido a un cambio climático. Para su autor en Santo Tomé hay tres niveles de acumulación de los cuales la "Formación Yapeyú" es la intermedia.

"Formación" San Guillermo (Iriondo, 1990)

Fue definida por Iriondo (1990) como un horizonte compuesto de un limo-loésico de color grisáceo estructurado de aspecto prismático y arenas dunarias muy friables de color amarillo claro sin motas ni carbonatos. Según su autor este loess se depositó en el Holoceno superior, entre 3.500 y 1.400 AP, y su espesor varía entre 25 y 35 centímetros (Iriondo 1998).

Observaciones : Originalmente esta unidad informal fue mencionada por Iriondo (1987) para identificar un delgado manto limo-loésico de color grisáceo que se dispone por sobre el horizonte del suelo que se desarrolló en el techo de la Formación Tezanos Pintos en la provincia de Santa Fé (Kröhling y Orfeo, 2002). Para Iriondo a esta unidad también es posible identificarla en el oeste de Entre Ríos, algo que no es adecuadamente comprobable ni mineralógicamente diferenciable de la Formación Tezanos Pintos. Podría asimilarse al "Piso Aymarense de Frenguelli (1920).

"Superficie" Los Conquistadores (Iriondo 1980)

En esta definición Iriondo (1980) involucra a " un suelo bien desarrollado y lixiviado que ocupa una meseta muy plana con morfología eólica " que se localiza en la cuenca superior de los ríos Feliciano y Gualeguay. En este nombre se incluyen los llamados "bañados de altura" que da lugar a suelos hidromórficos (argiacuoles vérticos) que se constituyen en sectores de escasa pendiente como los que se encuentran en la región mencionada. Es una definición de naturaleza geomorfológico, no adecuada para términos litoestratigráficos.

Figura 64: Rellenos holocénicos en valles de cauces fluviales. Valle del Río Mocoretá,
Corrientes (abajo.) y del Arroyo Antonio Tomás, Entre Ríos (arriba.)

"Estadio isotópico 4"

Bajo este nombre Iriondo (1996) incluye a un período de tiempo que va entre los 60.000 y 77.000 años AP que, según este autor, habría sido el período más árido de la última glaciación sudamericana. En este tiempo se desarrolló el que llama el "Mar de Arenas" cuya cobertura había alcanzado la región pampeana, Entre Ríos, partes de Corrientes y del estado de Rio Grande do Sul en Brasil.

"Formación Concordia" (Iriondo y Kröhling, 2004)

Esta denominación fue establecida por Iriondo y Kröhling (2004) quienes reconocen la existencia de dos miembros: uno basal integrado por gravas con arenas y arenas arcillosas marrones y grisáceas, representativas de facies de canal y otro, superior depositado discordantemente e integrado por arcillas arenosas, arenas y limos propias de una facie de planicie aluvial. Dataciones hechas en piso y techo dan 4.950 años AP y 2.170 años AP. Esta unidad es representativa de la terraza inferior del Río Uruguay y se observa desde Chapecó (Brasil) hasta Concepción del Uruguay (Argentina). Constituye la base del suelo Alfisol I. Estos autores no indican ubicación de la localidad tipo.

Tal como fue definida esta es una geoforma a la que no es posible aplicar lo que determina el Código de Nomenclatura Estratigráfica para las unidades litoestratigráficas.

"Formación Oberá" (Iriondo, 1996)

Iriondo (1996) designa con este nombre a un paquete sedimentario arenoso a franco arcilloso, pulverulento de color rojo oscuro que cubre en forma de manto la meseta misionera. Para este autor en partes representa un acontecimiento sedimentario de tipo loésico acontecido en un área tropical bajo condiciones húmedas. En tal sentido lo denomina como "loess tropical".

Esta unidad se corresponde con la definición de la Formación Apóstoles (Gentili y Rimoldi, 1979) de la que es su sinónimo. Para la mayoría de quienes han estudiado los afloramientos, esta unidad es resultado de un fenómeno de laterización del susbstrato ocurrido en una época cálida y húmeda del Pleistoceno.

"Formación Pujol" (Gentili y Rimoldi, 1979)

Con este nombre Gentili y Rimoldi, (1979) denominan a una secuencia integrada por limos pardo oscuro con intercalaciones tobáceas ("tabatinga") que constituyen la terraza inferior del Río Uruguay. Estos limos en la zona de Monte Caseros indistintamente recubren a las formaciones Salto y Bonpland.

Si bien tiene una definición litológica, se destaca que corresponde a una geoforma y no a una entidad litoestratigráfica como determina el Código de Nomenclatura Estratigráfica.

"Formación Tapebicuá" (Iriondo y Kröhling, 2004)

Al describir los suelos Plinthosol, Iriondo y Kröhling, (2004) describen para la zona del este de Corrientesuna sección de 3,50 metros de espesor compuesta de arenas, en parte conglomerádicas y arcillosas de color pardo-amarillentas con abundantes concreciones ferromanganesíferas

“Grupo Punta Gorda” (Iriondo, 1980; Iriondo et al 2000).

Originalmente Iriondo (1980) define con este nombre a una secuencia de limos y loess con abundante material carbonático aflorante en la zona de Diamante. Con posterioridad (Iriondo et al 2000) interpretan que en este grupo pueden definirse tres unidades: Formación Puerto Alvear, Formación La Juanita y Formación Punta Gorda, la que en conjunto representan parte del Pleistoceno (edad paleomagnética Matuyama: 0,78 Ma). En ellas se desarrollaron diferentes niveles de paleosuelos.